23/10/2017
Libros

Bruce Springsteen. La gran novela americana

Las memorias del músico funcionan también como un retrato de la distancia entre el sueño americano y la realidad estadounidense

Daniel Gascón - 07/10/2016 - Número 54
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Bruce Springsteen. La gran novela americana
Springsteen con su esposa Patti Scialfa. Random House
Provengo de una población costera donde casi todo tiene un aire fraudulento”, dice Bruce Springsteen (1949) al comienzo de su autobiografía, Born to Run. “Como yo mismo.” A sus 20 años, el hombre que escribiría “Racing in the Street” o “Pink Cadillac” apenas sabía conducir, aunque tenía “cuatro ases en la manga. Era joven, acumulaba casi una década de experiencia en bandas de tugurios, había un grupo de músicos locales en sintonía con mi estilo interpretativo y tenía una historia que contar”.

Parte de esa historia es la que está en estas memorias. Escritas a lo largo de siete años, a menudo recuerdan a uno de sus conciertos, y su tono, salpicado de puntos suspensivos y con ocasionales mayúsculas, hace pensar en los monólogos con los que introduce sus canciones: están el humor y el elemento sentimental, la intuición de un abismo y la confianza en la capacidad de la música para salvarnos, la seriedad y la fiesta, la importancia del trabajo y la preocupación sincera y atormentada por la autenticidad y la relevancia.

El libro recuerda a sus conciertos, y su tono, a los monólogos con los que introduce los temas

Springsteen nació en Freehold, Nueva Jersey, en una familia pobre de vivaces mujeres italianas y de irlandeses taciturnos (la imaginería católica de muchas de sus canciones está presente en el libro). Adele, secretaria legal, parece la fuerza de voluntad en la familia. Es la que escucha música y lee novelas románticas, la que alquila a Springsteen una guitarra y pide un crédito para ayudarle a comprar la primera. El personaje más determinante es su padre, Doug: impredecible, bebedor, amargo y a veces violento. Springsteen detecta en él “la hostilidad y la rabia hacia su hijo, el otro hombre de la casa [...]. Me quería, pero no me soportaba”. Hay tensiones y un anhelo de reconocimiento y conexión. Algunos de los mejores fragmentos cuentan sus disputas y acercamientos frustrados. En la parte final hay momentos breves y emocionantes de reconciliación. Doug no es solo un hombre difícil, sino un enfermo, diagnosticado de esquizofrenia paranoide. La posibilidad de heredar esa locura, sus impulsos autodestructivos y la capacidad para hacer infelices a quienes están cerca de él es otro de los temores de Springsteen, especialmente cuando funda su propia familia.

La escapatoria que encuentra, la vocación temprana, es la música. Las primeras 200 páginas son el retrato de un caos familiar —los padres se marchan a California con la hija pequeña y dejan en Nueva Jersey a Bruce y a su hermana, que se acaba de quedar embarazada y cuya historia inspiraría “The River”— y la crónica de un aprendizaje: los esfuerzos por dominar su instrumento, los primeros bolos a veces desastrosos, el estudio frenético de la música y de los guitarristas, la escena musical de Asbury Park, de las distintas tribus y de un puñado de personajes excéntricos, en un momento de tensiones entre generaciones y razas, con la guerra de Vietnam de fondo y una sensación de efervescencia retratada con afecto. Cuando es descubierto por John Hammond y graba su primer disco, Greetings from Asbury Park, N.J., es joven, pero lleva mucho tiempo de rodaje. Aunque se le presenta, al igual que a otros compañeros de generación, como un nuevo Dylan, es otra cosa: un hombre con gran experiencia en directo, un músico de bar.

Señala su suerte por haber crecido en un momento en que el pop estaba en eclosión, pero cuando los pioneros del rock de los 50 seguían trabajando. No es ajeno a las ilusiones del rock: los coches, el dinero y las (muchas) chicas. Pero le preocupa la capacidad de durar, de no ser un fogonazo. Aunque una parte de él está cerca de la contracultura de los 60, el suyo es un mundo obrero, heredero de los 50. La clave puede estar en las contradicciones: el mundo del que quería escapar es el mundo sobre el que ha escrito muchas de sus canciones, es el solitario que aspira a crear una comunidad,el rockero de la clase trabajadora que siempre ha sido un músico y se acaba haciendo millonario.

Consciente de que “no tengo demasiada voz” y de que era muy buen guitarrista, pero había muchos instrumentistas competentes, decidió que su oportunidad residía en escribir buenas canciones y en su capacidad para conectar con el público en directo. Tras alguna experiencia más democrática, escoge un régimen de “dictadura benevolente” para la E Street Band. Habla con afecto de ella, pero no parece una tarea fácil formar parte de la banda.

El mundo del que quería escapar es el mundo sobre el que ha escrito muchas de sus canciones

El texto está lleno de alusiones y referencias a canciones y músicos. Descubrir o redescubrir estilos le da claves para los nuevos temas de sus canciones: conecta con el punk, el country le enseña a tratar temas adultos, el folk es la banda sonora de una creciente conciencia política. También incorpora otros elementos: el cine negro, la escritura de Flannery O’Connor o Jim Thompson. Se podría decir que el tema central de la primera parte del libro es ser artista, y el de la segunda —una vez conseguido el estrellato— es ser, también, un adulto, con respecto a la fama y con respecto a la propia vida: cómo vencer el miedo al amor y a la responsabilidad.

Born to Run es un libro generoso en el que Springsteen muestra su talento narrativo y lírico, y su capacidad de observación. Abundan los viajes, las anécdotas y los pasajes humorísticos, casi siempre sobre sí mismo. No elude hablar de los conflictos, algunos graves (como con Mike Appel) y otros aparentemente más ligeros (como cuando Clarence Clemons le dijo que no debía cobrar solo por tocar el saxo, sino por ser él mismo). Pero no muestra resentimiento. David Remnick, en su perfil incluido en Reportero, había hablado de la terapia, y la ansiedad mental no resulta sorprendente si escuchas sus letras. Pero uno de los aspectos más destacados han sido los problemas psicológicos y sus caídas en la depresión, y el psicoanálisis es importante en el libro: refuerza la tendencia al autoexamen, inspira una franqueza valiente y parece provocar algunos de los baches y reiteraciones.

Otra de sus obsesiones es la preocupación por seguir siendo relevante. Es un impulso que está en álbumes como The Rising, Devils and Dust o Wrecking Ball, y en una anécdota en la que su hijo se asombra al ver que un bajista que admira tiene un tatuaje de su padre en el brazo. Lo ha conseguido: sus canciones hablan de la desindustrialización, de los veteranos de las guerras, del racismo policial, del control de armas, de la inmigración, del equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, de la distancia entre el sueño americano y la realidad estadounidense. La gran novela americana es un género. Este libro cuenta cómo se ha escrito una que lleva cuatro décadas en marcha, y que cambia un poco cada noche. Si no la has oído, es porque las guitarras sonaban demasiado alto.

Born to run
Born to run
Bruce Springsteen
Traducción de Ignacio Julià
Literatura Random House, Barcelona, 2016, 568 págs.