27/10/2020
Política

Ejercicio circense de la CUP

Francesc Arroyo - 04/12/2015 - Número 12
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Ejercicio circense de la CUP
Antonio Baños. Susanna sáez / efe
“Artur Mas acabó con CiU, acabará con CDC y va camino de romper la CUP.” El comentario lo hacía el pasado domingo un joven airado a la salida de la reunión de Manresa donde se decidió (por séptima vez) que la formación anticapitalista no dará sus votos a la investidura de Artur Mas. La temida ruptura puede producirse tanto si se vota a favor de Mas como si se hace en contra de que sea el próximo presidente de la Generalitat, lo que se decidirá en un nueva asamblea que tendrá lugar el día 27.
 
En el interior de la CUP hay al menos tres tendencias claras. Una, cuya máxima representante sería la diputada Anna Gabriel, rechaza de plano la investidura de Mas. La otra, que podría representar Antonio Baños, está más dispuesta a reconsiderar el asunto, sobre todo porque hay un sector heredero de antiguos movimientos independentistas, como el Partit Socialista d’Alliberament Nacional y el Moviment de Defensa de la Terra, que sostiene que la independencia es el elemento prioritario porque “sin independencia no hay revolución”. Una tercera facción no solo rechaza votar a Mas: un día después de las elecciones rechazaba también tomar posesión del acta de diputado y trabajar en un “parlamento burgués”. La tendencia dominante ahora es la de Gabriel, que forma parte del colectivo Endavant (Adelante), pero en una formación de carácter asambleario las tendencias son volátiles.

A la asamblea que del domingo pasado en Manresa asistieron unas 1.600 personas. Hubo 823 votos, sobre 1.245 emitidos, en contra de investir a Mas y los partidarios de hacerlo sumaron 434. Un día antes, 140 activistas habían publicado un manifiesto titulado “Por un giro a la izquierda” en el que pedían a la CUP que no votara a Mas en ningún caso. Entre los firmantes estaban la

Anna Gabriel afirma que se consolida el no a la investidura de Mas, y Baños, que la decisión no es definitiva

monja Teresa Forcades y Arcadi Oliveres —vinculados ambos a Procés Constituent—,  el que fuera jugador del Barça Oleguer Presas, el jurista Joan Subirats y el antropólogo Manuel Delgado.

Que la CUP no es un todo homogéneo lo muestran las declaraciones del lunes, 24 horas después de que la mayoría se pronunciara contra el apoyo a Mas. Gabriel reafirmó en una emisora que se consolidaba el no y Baños, casi a la misma hora, explicaba en otra que la decisión no es definitiva. Queda por ver si la anulación por parte del Tribunal Constitucional de la resolución independentista del Parlament influirá en la decisión última.

Los dirigentes de Junts pel Sí han lanzado andanadas contra la CUP. Unos le tienden la mano y le piden racionalidad, como Raül Romeva, otros la acusan de estar al servicio del CNI y de Ciudadanos. Lo primero lo escribió Agustí Colomines, exdirector de la fundación convergente Catdem, sospechosa de cobrar comisiones para el partido. Lo segundo lo dijo la comentarista Pilar Rahola. ERC se ha mantenido en un tono aparentemente neutral, pero resaltando que tras las concesiones de Junts pel Sí es la CUP quien no ha hecho propuesta alguna, para añadir que sin Mas no habrá independencia.
 
La respuesta de la CUP ha sido hacer públicas las ofertas que ha hecho a Junts pel Sí para votar un president que no sea Artur Mas. Desde una presidencia rotatoria hasta otros candidatos como Romeva, Neus Munté o el jurista Carles Viver i Pi Sunyer. Este último, sin embargo, presenta un problema técnico: figuraba en el número 71 de la lista por Barcelona, que proporcionó a Junts pel Sí 32 escaños. Como para ser investido presidente es indispensable ser diputado, tendría que dimitir un diputado de los actuales y renunciar a sustituirlo otros 38 de la lista. 
La CUP ha explicado también que no pretende la destrucción política de Mas y que se conforma con que no ocupe la presidencia, sugiriendo que se le nombre comisionado para la promoción de la república catalana en el exterior.

Pero las presiones no van solo dirigidas a la CUP. Desde sectores empresariales se insiste en que la alianza entre las dos candidaturas independentistas sería un desastre. Mas lo sabe porque hace unos días se reunió con un grupo de empresarios del Círculo de Economía. El objetivo era tranquilizarlos, pero la reunión derivó a una exigencia del empresariado de romper con la CUP. Una petición que también se le hace desde su partido. “Es mejor que la gente sepa ya que habrá elecciones en marzo por culpa de la CUP que seguir regalándoles la llave de la política catalana y horas y horas de presencia en los medios”, sostiene un dirigente de CDC.

El adelanto electoral se producirá si el 10 de enero no hay un presidente investido. En ese caso, el Parlament quedaría disuelto y habría nuevas elecciones. Una encuesta de La Vanguardia decía que, si se diera esta eventualidad y las candidaturas fueran las mismas, la CUP obtendría más diputados y Junts pel Sí retrocedería.
 
En lo que sí ha habido coincidencia entre Junts pel Sí y la CUP es en la negativa a la solicitud de Cataluña Sí que es Pot para que se celebre un pleno del Parlament sobre la situación de emergencia social. La CUP ha hecho aquí un favor a CDC y ERC, que se encuentran muy cómodos con el hecho de que la campaña electoral para las generales se siga centrando en Cataluña en el asunto de la independencia y deje de lado la cuestión social y la corrupción.