20/10/2021
Opinión

El tamaño de la cultura importa

Hay que ubicar la cultura en el centro del tablero, elevarla a categoría de política de Estado y protegerla de oportunismos electorales

El tamaño de la cultura importa
Patricia Bolinches
La nueva etapa política que se está iniciando en España reclama mayor diálogo a nuestros representantes y ubicar la cultura en el centro del tablero. Elevarla a la categoría de política de Estado, protegerla de oportunismos electoralistas y dejarla a salvo de prejuicios trasnochados. En esa línea, debemos priorizar la protección de la propiedad intelectual y velar por su actualización, con el fin de que pueda responder a los retos y oportunidades del entorno digital.

Este propósito ha de llevarse a cabo en consonancia con el contexto legislativo europeo, y atendiendo a la finalidad de contribuir al desarrollo de un  mercado único digital que garantice la igualdad de oportunidades así como el respeto a los principios de libertad de expresión, de creación y de progreso colectivo, base del derecho de autor y de la prosperidad de la sociedad europea.

La mayoría de los partidos políticos abordan con aprensión la piratería, temerosos de la factura electoral

Apena la exclusión del debate sobre la protección de la propiedad intelectual en la última campaña electoral, en la que la cultura solo fue mencionada a propósito de la batalla por el IVA que grava los consumos de esa área. A lo sumo, esta cuestión se vio acompañada por algunas propuestas en torno a la lucha contra la piratería, que es abordada con aprensión por la mayoría de partidos políticos, temerosos de la factura que pueda pasarles en las urnas (a pesar de que los accesos ilegales a contenidos culturales suponen en España en torno al 60% del total).

Es una buena medida de la pobreza del debate, de la falta de imaginación y, en definitiva, del desinterés por las políticas culturales en España, lo cual resulta paradójico, dado que las industrias culturales y creativas están llamadas a desempeñar un papel clave en el cambio de modelo productivo que tanto necesitamos para hacer frente a los retos del futuro.

En efecto, el sector cultural de nuestro país es clave para la generación de riqueza y de empleo (empleo de calidad que contribuye a combatir el abandono escolar), para el mantenimiento e impulso de un tejido de pequeñas y medianas empresas garantía de la diversidad cultural. Un bien jurídicamente protegido por un tratado internacional ratificado por España, que favorece la cohesión territorial tan dañada hoy en día y ayuda a proyectar la imagen de nuestro país en el exterior.

La mayoría de los partidos políticos abordan con aprensión la piratería, temerosos de la factura electoral

Se diría que apenas se repara en el potencial que como fuente inagotable de recursos para España representan nuestros creadores y artistas, así como los profesionales y empresas que se desarrollan y florecen en torno a ellos, no solo del sector de la cultura, sino también de otros muy importantes para la economía española, como la hostelería y el turismo. Potencial que se nutre de nuestro legado artístico e intelectual, de nuestro patrimonio histórico, tangible e intangible, de nuestra pluralidad lingüística y cultural y que se incentiva por el hecho de ser copropietarios de un idioma, el castellano, compartido por 560 millones de personas en todo el planeta, un hecho que multiplica exponencialmente las oportunidades profesionales y empresariales de nuestros creadores, artistas y empresas.