19/7/2019
Política

Incapaces hasta de pactar un recorte de gastos

AHORA / Jacobo Pedraza - 13/05/2016 - Número 33
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Conocedores del hartazgo de los electores por las maniobras políticas de la breve y estéril legislatura, los partidos políticos se han esforzado en buscar mensajes positivos. Hay repetición de los comicios, sí, pero la campaña será corta y austera, han ido repitiendo unos y otros. Así que, convocados por UPN, decidieron reunirse para pactar una reducción común del gasto en la próxima campaña electoral.

Parecía un intento fácil. Más, desde luego, que pactar una investidura o formar un gobierno de coalición. Pero las nueve formaciones convocadas fracasaron en el intento. Una vez más, no hubo acuerdo. La falta de consenso se debió principalmente a diferencias, al parecer irreconciliables, entre el tipo de ahorro que proponían PP y PSOE y el que ofrecían Podemos y Ciudadanos. Sin acuerdo entre ellos, parece menos relevante que otros partidos más pequeños también tuviesen reticencias. En los encuentros que se celebraron hubo acercamientos, cesiones, pero ni un solo asunto que contase con la aceptación de todos. Los portavoces destacaron la buena disposición de sus homólogos, aprovecharon para hacer gala de austeridad futura y cada uno de ellos prometió reducir gastos por su cuenta.

Cada partido se compromete a gastar menos en la campaña ante la falta de acuerdo sobre cuánto y en qué

Joan Tardà, representante de Esquerra en la mesa de negociación, valoraba así las reuniones a la salida de la última, el pasado miércoles: “El desacuerdo estaba casi anunciado. En este marco se hallan unos partidos que no han sido capaces de ponerse de acuerdo para lograr un gobierno y existe una mala conciencia de haber transitado estos meses sin ejecutivo, y lo que es peor, sin capacidad para conformarlo”. José Manuel Villegas, de Ciudadanos, valoraba la voluntad de todos los partidos y lamentaba que “en esta nueva etapa de los acuerdos” de nuevo haya sido imposible llegar a un pacto.

Los partidos querían mejorar su imagen ante el hastío de los electores, pero la negociación para recortar los gastos electorales ha vuelto a constatar la escasa cultura pactista de la política española. Salvo en ayuntamientos y comunidades, donde sí suelen ponerse de acuerdo e incluso gobiernan en coalición.

Cada uno por su cuenta

Solo parece haber un punto positivo: cada formación podrá decir a sus votantes que va a gastar menos. Varios partidos aprovecharon para detallar al término de la última reunión cómo se iban a apretar el cinturón: el PP se aplicará su propuesta de reducir el gasto en función del tamaño y el presupuesto de cada partido en la campaña anterior. Recortará un 30%, sobre todo en publicidad exterior, y ajustará el coste del mailing, el envío de papeletas por correo. Pasará de 12 millones de euros de gasto a unos 8,4. El PSOE también elimina la publicidad exterior y recorta el buzoneo de publicidad de 0,18 euros a 0,15 por elector, una propuesta sostenida por varios partidos y rechazada por el PP. Supondrá unos 3 millones de euros, un recorte de aproximadamente el 30% respecto a la campaña de diciembre (lo que le proponía el PP, y que los socialistas rechazaban). Ciudadanos había invertido 4 millones de euros en la anterior contienda electoral y ahora reducirán cerca de un 15% del gasto, con lo que su campaña rondará los 3,5 millones. Podemos y Ciudadanos eran los principales valedores de que todos los partidos realizaran un mailing conjunto, que hubiese supuesto un ahorro total cercano a los 20 millones de euros al ser la partida en que más se gasta. Ahora estudian un envío conjunto de papeletas entre los partidos que están a favor de hacerlo (Podemos, Ciudadanos, Esquerra, Compromís…) que supondría un ahorro estimado de 5 millones.

Socialistas y populares (y también el PNV) se han opuesto desde un primer momento a la propuesta de hacer llegar las papeletas de todos los partidos en un solo envío. Óscar López, portavoz de los socialistas en la negociación, dudaba de la legalidad de esta medida y de su impacto económico: “Que hagan el mailing conjunto entre ellos y digan cómo les ha ido la experiencia y cuánto han ahorrado”, animaba con ironía. El vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, aseguró que el envío común “no es posible legalmente” e implicaría que todos los que realizasen ese envío se adscribieran después al mismo grupo parlamentario. Una circunstancia bastante ilógica si se atiende a las condiciones que marca el reglamento para la creación de esos grupos, que se seguirían cumpliendo en caso de un envío conjunto.

En el mejor de los casos el ahorro no será superior al 10% de lo que cuesta en total celebrar las elecciones

El PP también rechazó reducir el techo de gasto, como proponían Podemos, Ciudadanos y otros partidos como los nacionalistas vascos o catalanes. Solo los populares superan el máximo actual de 12 millones de euros. El PSOE también se oponía en principio, pero finalmente se situó a favor de esta medida. Todos los partidos, menos el PP, consideran que el ahorro de los que más gastan debe de ser claramente superior al del resto.

Más allá del fracaso en el intento de llegar a un pacto, lo cierto es que el ahorro que se produzca no dejará de ser cosmético. El gasto de los partidos solo supuso un 25% del presupuesto total de la campaña pasada, que superaba los 175 millones de euros por el importante coste de los gastos estructurales. Esos gastos (logística, fuerzas de seguridad, personal, escrutinio) se mantienen tal y como están. En el mejor de los casos, el ahorro de la campaña no será superior al 10% y sería de un 100% si ya hubiera gobierno.