19/4/2018
Política

La batalla (electoral) de Andalucía

Unidos Podemos y el PSOE centran buena parte de sus esfuerzos de campaña en el histórico caladero socialista de escaños. Susana Díaz ataca a Iglesias, que trata a Pedro Sánchez como un futuro aliado

AHORA / Jacobo Pedraza - 17/06/2016 - Número 38
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Le fuese bien o mal en otros territorios, el PSOE siempre podía esperar un buen resultado electoral en Andalucía, donde gobierna ininterrumpidamente desde 1978, antes incluso de que hubiera estatuto de autonomía, que se aprobó en 1981. Una garantía que los socialistas han visto peligrar en las dos últimas elecciones generales, si bien en las del pasado diciembre los 22 escaños obtenidos suponían casi uno de cada cuatro de los que lograron en toda España. Podemos, sin embargo, solo consiguió 10 escaños en esa comunidad. Una cifra que ahora, en coalición con Izquierda Unida, consideran claramente mejorable para el 26-J. Así que mientras Pablo Iglesias y los suyos intentan aprovechar la implantación de IU para adelantar al PSOE en esa comunidad, hace semanas que los socialistas han concentrado sus esfuerzos allí para, al menos, mantener el resultado del 20-D.
 

Íñigo Errejón ha diseñado una campaña cuyos principales actos giran en torno al Mediterráneo, de Barcelona a Jerez, pasando por Valencia y Mallorca. El lema de Podemos incide en la intención de suavizar las formas: “La sonrisa de un país”, se lee en cada cartel, junto al logotipo de la nueva coalición (Unidos Podemos, junto a IU y las confluencias territoriales, con quienes compartirán espacio y mensaje en varios mítines centrales), un corazón multicolor que sirve además para no dotar de género masculino a la palabra unidos, y que marca un tono apaciguado que ya se observó en Iglesias durante el debate a cuatro del pasado lunes.

Cinco mítines

Con esa imagen se presentará la caravana principal de la formación morada hasta cinco veces en Andalucía, el fortín de Susana Díaz. Un bastión socialista que podría

Unidos Podemos confía en la fuerza de IU para arrebatarle escaños al PSOE en la comunidad andaluza

resentirse también por el procesamiento de los expresidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, por el caso de los ERE. Podemos ya ha sabido aprovechar la supuesta diferencia entre las reacciones de Susana Díaz (de apoyo a los procesados) y de Pedro Sánchez (con más distancia) ante esa noticia. Iglesias se congratulaba la semana pasada de la respuesta del secretario general del PSOE, consciente de que crea división en ese partido y de que en Andalucía muchos socialistas no comparten la opinión de Sánchez. Una jugada que le permite no atacar frontalmente a quienes necesita como aliados si consigue su objetivo electoral. De hecho, el discurso de Podemos marca ahora diferencias a la hora de referirse al PP y al PSOE.

Los pueblos

El partido que lidera Iglesias tuvo el 20-D un resultado bueno en las capitales andaluzas, pero fue mucho más pobre su rendimiento en los pueblos, en un territorio donde el voto rural tiene tanta importancia. Ahí aparece el papel de IU, siempre pegada al campo en Andalucía y con el malagueño Alberto Garzón a la cabeza. Con ellos Podemos puede permitirse diversificar el discurso, algo que hasta ahora hacía, a pesar de un sector del partido, con el discurso de Teresa Rodríguez, cercana al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y muy beligerante con el Gobierno de Susana Díaz. Buscan también un mensaje más plural para llegar a esos pueblos, que se les resisten, y a los votantes de mayor edad, que les resultan esquivos. Julio Anguita entrará en campaña el próximo miércoles en Córdoba para potenciar esta imagen.

Otros partidos que han confluido con Podemos se encargarán de centrarse en asuntos distintos y relevantes para los votantes que quieren ganar. Por Un Mundo Más Justo (M+J) ha realizado su pegada de carteles en Ceuta, frente al Tarajal, y su campaña incide en la situación de los refugiados y los migrantes, un tema muy sensible en algunas zonas de la costa andaluza.

Juntos en la precampaña

Pedro Sánchez y Susana Díaz han estado haciendo precampaña juntos para reforzar el voto andaluz hasta en cinco ocasiones. El 23 de mayo estaban en Granada, una circunscripción donde el último escaño, el séptimo, se decidirá previsiblemente por muy pocos votos.

Los socialistas también concentran esfuerzos en ese territorio, donde gobiernan desde 1978, para no perder terreno

Pero en la campaña dibujada por Rodolfo Ares la presencia de Sánchez se hace más relevante en otros sitios donde el PSOE no tiene un líder de tanta relevancia como la presidenta andaluza, Madrid por ejemplo. Así que solo compartirán un acto en estas dos semanas, el del cierre de campaña en Sevilla. Hasta entonces, Díaz se basta sola para sostener el discurso socialista por toda la geografía andaluza y tratar de “desenmascarar” a Podemos.

Ataque y contraataque

Porque ese es el eje de su discurso. “Pablo Iglesias no es de fiar. No es casualidad que se quiera disfrazar de socialdemócrata. Solo quiere el poder”, proclamaba el viernes pasado Díaz en un mitin en Sevilla. Podemos es un lobo con piel de cordero. Sus políticas son peligrosas o utópicas. No quisieron echar a Rajoy cuando hubo oportunidad. Quieren celebrar un referéndum en Cataluña, asunto que rechaza sin matices la mayoría de la población andaluza. Podemos no quiere responder a esos ataques y mantiene la consigna: tender la mano, que para la ofensiva siempre estará mejor alguien del SAT, o Manolo Monereo (número uno de Unidos Podemos por Córdoba, histórico de IU y padre político de Iglesias), o Anguita (a su vez padre político de Monereo). Es lo que llaman una campaña coral.