21/7/2019
Política

La insoportable debilidad de Rajoy

Cuestionado en su partido, con voces que ya empiezan a pedirle en público que se vaya, y vetado por Ciudadanos para su investidura como presidente, dirigentes del PP esperan que su todavía líder dé un paso atrás

AHORA / Rosa Paz - 11/03/2016 - Número 25
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La insoportable debilidad de Rajoy
Rajoy, en el banco azul, durante una intervención de Sánchez en la sesión de investidura. CHEMA MOYA / EFE
De vuelta a la casilla de salida —después de haber quedado  retratados los líderes en el primer intento de investidura—, los partidos políticos han vuelto a refugiarse en sus cuarteles para evaluar los daños, si los ha habido, y hacer recuento de sus fuerzas. No solo de las posibilidades que tienen de sumar los votos suficientes para conseguir que algún candidato sea elegido presidente, también de cómo les iría si tuvieran que afrontar una repetición de las elecciones. De hecho, la hipótesis de volver a las urnas está más viva que hace una semana, aunque los sondeos reflejan cada vez con más nitidez que ninguno de los cuatro partidos en liza saldría significativamente mejor parado que en diciembre pasado. El propio jefe del Estado ha preferido dejarles tiempo antes de convocar la siguiente ronda de contactos, para ver si vuelven a palacio con las alianzas más cerradas.

Que se vaya

Si se cumpliera el guion de lo escuchado en el Congreso de los Diputados los días 2 y 4 de marzo, sería el momento de que, fracasado el intento del socialista Pedro Sánchez, el candidato del PP, Mariano Rajoy, se lanzara a por la investidura. Pero tras rechazar la primera invitación del rey a hacerlo y después de escuchar el desprecio con el que se despachó contra el aspirante a presidente, su socio, Albert Rivera, y el pacto alcanzado por ambos, su posición es todavía más débil que antes. El expresidente de Murcia Alberto Garre dijo el miércoles en la SER que hay “un clamor silencioso en el PP” para que Rajoy se vaya. Es el primero que lo ha dicho en público, después de José María Aznar y Esperanza Aguirre, pero que Garre afirme que “Rajoy haría un gran servicio a España y al PP si diera un paso atrás” es más importante porque no parece que la regeneración del partido pueda llegar del aznarismo.

Sánchez blinda su pacto con Rivera a la espera de sumar votos o abstenciones para su investidura

Pero el presidente del Gobierno en funciones parece no darse cuenta de ese “clamor”. Porque hace tiempo que su liderazgo en el partido está cuestionado y él se ha mostrado siempre impermeable a las críticas e impasible ante los movimientos internos para empujarle a irse. En la primavera pasada, tras las elecciones municipales y autonómicas en las que el PP perdió buena parte de su poder territorial, los conatos que hubo para provocar su sustitución como cabeza de cartel en las elecciones generales fueron abortados sin que llegaran siquiera a verbalizarse. Ahora que el silencio empieza a romperse, porque los dirigentes del PP ven que el  poder se les escapa y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, les tienta diciéndoles que estaría dispuesto a votar la investidura de otra persona del PP, él sigue impasible.

Decisión voluntaria

Aunque la unidad en torno a su persona se va resquebrajando, el problema para los que quieren que se vaya es que Rajoy sigue controlando el partido y no parece que haya nadie con suficiente influencia como para forzarle a dar un paso atrás. “Salvo que lo decida él  y piense que es mejor una retirada honrosa a que le acaben echando”, afirma un veterano, que se muestra desesperanzado. Más allá de lo que ocurra con los intentos de investidura, hay dirigentes del PP consultados por AHORA que opinan que Rajoy no repetirá como candidato si hay elecciones el 26 de junio y otros que creen que solo se irá si en esa nueva convocatoria electoral saca peor resultado que el 20-D.

La de Rivera puede parecer una oferta envenenada, porque le pide al PP que cambie de candidato con el argumento de que eso abriría la posibilidad de una gran coalición, pero en el PSOE esa hipótesis no se contempla. El comité federal del 28 de diciembre la descartó de plano, porque ese es un asunto en el que hay consenso entre la cúpula y los barones rebeldes. Hay presiones que llegan de otros estamentos, los empresarios y algunos veteranos socialistas, y en los últimos días se ha especulado con la idea de que Sánchez estuviera contemplando esa posibilidad porque en la ronda de reuniones que van a mantener conjuntamente PSOE y Ciudadanos con el resto de los partidos se ha incluido al PP.

Sánchez sigue de candidato

Pero esa concesión, la de negociar con los populares, parece dirigida a blindar el pacto con el partido naranja y evitar que lo construido en las semanas anteriores se diluya en pocos días y no aguante hasta un nuevo intento de investidura al que volvería a concurrir el líder socialista. Porque en lo que sí que parecen coincidir los cuatro partidos es en que les queda mucho tiempo para negociar de aquí al 2 de mayo, fecha en la que de no haber investido un presidente se convocarían las elecciones. Recluídos en sus cuarteles, parece que no se dan cuenta del cansancio que puede acumular la cuidadanía en estos dos meses de escaramuzas y contradictorias declaraciones. 

Sánchez mantiene su pacto con Ciudadanos en la esperanza de sumar más apoyos y, sobre todo, de conseguir la abstención de algún partido para su investidura. A Rivera le gustaría que se abstuviera el PP, pero el PSOE prefiere que la investidura la facilite Podemos. Aunque a la vista de las intervenciones de Pablo Iglesias la pasada semana la idea de que es mejor volver a las urnas que tenerle como aliado o como oposición crece en las filas socialistas.

Los cálculos de Podemos

La abstención de Podemos, que algunos de los dirigentes de las confluencias dan por seguro que se producirá en el límite de los dos meses, dependerá también de qué expectativas de voto contemplen en el partido de Iglesias: si siguen pensando que en junio pueden hacerse con el millón de votos de Izquierda Unida y conseguir el sorpasso al PSOE, entonces tratarán de forzar elecciones, si los sondeos no les son tan favorables, preferirán ejercer la oposición en el Parlamento para reforzar su posición frente a los socialistas.

En el PSOE crece la idea de que es mejor volver a las urnas que tener de aliado o de oposición a Iglesias

Aunque los dirigentes de Podemos pensaron desde el primer momento que el PSOE sería más receptivo a sus exigencias cuando tenga que decidir entre gobernar con ellos o volver a las urnas, la decisión de los socialistas de reforzar su acuerdo con Ciudadanos supone lanzarles también a los de Pablo Iglesias el mensaje de que no les preocupa la repetición de los comicios. De hecho, es la única salida que contemplan la mayoría de los socialistas críticos con Sánchez. Y mientras, los problemas internos se van agravando en Podemos. No solo con sus confluencias, también en sus organizaciones territoriales. Así que empiezan a dudar de si pasar de nuevo por las urnas les va a resultar tan beneficioso como llegaron a pensar.

Pero en el tablero de las negociaciones hay otro elemento que no conviene descartar: la expectativa del propio Rivera de ser presidente con un acuerdo con PP y PSOE. Lo que ocurre en Borgen, la serie danesa: que el tercer partido se hace con la jefatura del Gobierno. Aunque aquí parece que los dos grandes partidos no estén por ello.