17/8/2019
FDL 2014

La memoria de los payasos

Un mismo volumen temático reúne tres piezas en torno a las máscaras del clown

Carlos Reviriego - 27/05/2016 - Número 35
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La memoria de los payasos
Federico Fellini dirige ‘The Clowns’ en 1970. Sorci / Camera Press / Contacto
El criterio es temático pero no solo, también hay una voluntad de rescate, de poner en diálogo obras de distinta procedencia que comparten un mismo imaginario. La colección Detresentrés de Mishkin Ediciones se ha desmarcado con una iniciativa tan original como estimulante: la publicación de diversos libros + DVD que contienen dos relatos literarios (una novela y un cuento corto) y una película, presentados en ediciones muy cuidadas, traducciones excelsas y una atrevida compaginación que prescinde de la contraportada para ofrecerse como libros de doble portada:
Construye un relato del último siglo a partir de un imaginario común con obras de Aira, H. Bergman y Fellini
depende de por dónde se abra, se encontrará la novela o el cuento, y una funda interior de plástico transparente que contiene el disco de la película. Se trata de un trabajo de edición imaginativo y articulado con pragmatismo y ambición incluso poética. Los vínculos entre las tres creaciones también hablan más allá de la propia diégesis de las obras.

Una de las primeras entregas de la colección está dedicada al universo circense, a la figura del clown, alrededor de la que se ha escrito tanta buena literatura y se ha realizado tanto buen cine. La lectura de la divertida novela Jack el payaso (Clownen Jac, 1930), del sueco Hjalmar Bergman (Örebro, Suecia, 1883 - Berlín, 1931) resuena en la película Los clowns (1970) de Federico Fellini (Rimini, 1920 - Roma, 1993), una de las obras menos conocidas del autor más circense que ha dado el cine, probablemente debido a su naturaleza documental y televisiva, para expandirse ambas en el magnífico relato de César Aira (Buenos Aires, 1949) Los dos payasos (1994).

Un escritor sueco, otro argentino y un cineasta italiano, pertenecientes a su vez a generaciones distintas que recorren prácticamente todo el siglo XX hasta llegar a hoy. He ahí un modo de construir un relato del último siglo a partir de un imaginario común.

Una novela singular

Con la publicación de Jack el payaso se suma a este hermoso empeño editorial la voluntad de poner en el radar del lector español a un escritor apenas traducido al castellano —“salvo una pieza dramática que apareció incluida en una vieja antología de teatro sueco contemporáneo, publicada por Aguilar en 1967”, como señala el editor en una escueta nota introductoria—, a pesar de que comparte con otros grandes escritores, de August Strindberg a Vilhelm Moberg, un lugar de privilegio entre los nombres de la literatura sueca, y de que su obra teatral ha sido adaptada a la pantalla por los dos tótems del cine sueco, Viktor Sjöström e Ingmar Bergman, de quien conviene aclarar, como también hace el editor, que no tenían ningún parentesco familiar. La intachable traducción de la novela corre a cargo de Elda García Posada.

Jack el payaso es una novela extraordinariamente singular, la última que escribió su autor, como si fuera un testamento literario que al mismo tiempo tiene mucho de cinematográfico. Hjalmar Bergman volcó en ella su paródica animadversión por el estilo de vida y de trabajo hollywoodienses; trabajó como guionista durante unos años. Relata el encuentro y la amistad sui generis entre el joven, descarado y canallesco Benjamin Borck, alias Benbé, y su misterioso tío Jack Trackback, un famoso actor del arte de la pantomima, reminiscencia de Charles Chaplin, que ha amasado fama, fortuna y arrogancia en la meca del cine, adonde viaja el joven protagonista abandonando el hogar familiar tras la muerte de su madre. Dos de los capítulos finales de la novela, “Catecismo del buen payaso I y II”, que mantienen su formato radiofónico original, emanan como el manifiesto del propio Bergman sobre la naturaleza del clown y su arte.

En Los clowns Fellini rememora su primera epifanía circense: cuando conoció al payaso Pierino

Resulta esencial en el retrato que Bergman hace, a través de los ojos de Benbé, su excéntrico, inolvidable payaso Jack —un ser extemporáneo, caprichoso, dictatorial, más grande que la vida, para quien la crueldad y la ternura, la genialidad y la miseria humana, apenas tienen distinción—, el componente demencial y surrealista que surca las páginas de la novela. Aislado en su torre de marfil, una mansión-zoológico convertida en destino turístico donde vive rodeado de secretarios, mayordomos y jardineros igualmente excéntricos, Jack negocia con las presiones de su trabajo adquiridas por contrato mientras su sobrino descubre el Rosebud sentimental de su vida. El escritor sueco construye con estos mimbres un relato que se apropia de la desfachatez, la rebeldía, el sentimiento caricaturesco, el humor y la amargura del clown.

Epifanía circense

De la naturaleza de “esa criatura fantástica que expresa el aspecto irracional del hombre” escribe Federico Fellini en El clown Pierino, un corto y revelador texto del cineasta recuperado en este volumen —ya lo editó Fundamentos en Fellini por Fellini (1984)— como presentación de la película Los clowns, y en el que el italiano rememora su primera epifanía circense cuando era niño y conoció al legendario payaso Pierino. “Muy pronto quise ser como él, desde el primer encuentro —escribe Fellini—. Y, en el fondo, al final lo he conseguido.” Los clowns, película producida por la RAI, está planteada como un esbozo documental del mundo de los payasos en el que Fellini describe la revelación del espectáculo circense en su infancia, y en el que afirma que los payasos del circo son como una extensión de los seres extraños y monstruosos que pregonan su locura por las ciudades de la Italia provinciana, y que con tanta pasión convocó el cineasta en su filmografía.

 

La agonía de la ilusión

El broche de oro de este extraño y valioso objeto cultural —pues no es un libro ni un DVD, ni tampoco un libro+DVD al uso, es decir, la edición conjunta de un texto literario y su adaptación a las pantallas— lo coloca el argentino Aira con un cuento de profunda raigambre cinematográfica. De hecho, podría hacer las veces de guion literario para una secuencia o cortometraje, pues describe con mágica precisión la larga función de dos payasos en el circo, el modo en que los gestos y las palabras se retroalimentan con las reacciones del público congregado ante el espectáculo, donde lo sublime y lo ridículo entran en contacto. Al igual que la novela de Bergman y la película de Fellini, el relato de Aira captura las mascaradas del clown, esa agonía de la ilusión que alimenta su arte.

Jack el payaso. Los clowns. Los dos payasos
Jack el payaso. Los clowns. Los dos payasos
Hjalmar Bergman, Federico Fellini y César Aira
Mishkin Ediciones, Madrid, 2015,
384 págs.