18/11/2019
Internacional

La tragedia de las mexicanas

9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de acoso en un transporte público, pero solo 1 de cada 100 agresores acaba ante la justicia

Carlos Carabaña - 24/06/2016 - Número 39
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La tragedia de las mexicanas
Operativo de mujeres policías en el metro de México D.F. ©sedemx.com
Gina Segoviano volvía del trabajo en el metro de Ciudad de México. Hora punta, vagones atestados, empujones. Al llegar a su parada se acerca como puede a la puerta y, al salir, nota algo húmedo en su pantalón negro de ejecutiva. “Al principio, en mi inocencia, pensé que era un escupitajo, pero me di cuenta de que era muy espeso. Iba a tocarlo para ver qué era cuando una señora se acercó corriendo y me dijo que no lo hiciese.” La mujer comenzó a sacar pañuelos de papel de su bolso y limpió el semen que alguien había eyaculado, aprovechando la masa y el anonimato.

Esta, lamentablemente, no es su única historia de acoso. Como otras mujeres nacidas o que viven en la capital de México, Segoviano ha sido violentada sexualmente en varias ocasiones. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, un 72% de las mujeres en el D.F. dice haber sufrido algún tipo de violencia sexual. La ONU, en su  “Reporte Nacional de Movilidad Urbana de México 2014-2015", arroja que 9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de acoso en un transporte público. Otro informe apunta a la impunidad. Solo 1 de cada 100 agresores sexuales en el país acaba ante la justicia.

Un 72% de las mujeres dice haber sufrido algún tipo de violencia sexual en la capital mexicana

“Esas cifras vienen de unas conductas deleznables y son formas que se han reproducido durante muchas décadas, tal vez siglos”, explica María de Lourdes Pérez, experta en políticas de género en la Universidad Iberoamericana Puebla. Una prueba es que pensadores como Samuel Ramos y Octavio Paz le otorgaron al machismo un lugar predominante dentro de los rasgos del carácter nacional. Como otros académicos, Pérez define el machismo como una expresión cultural perpetuada desde la sociedad. “Creo que nos hemos quedado estacionados en una cultura que se universaliza en México a través de las películas, la música y las telenovelas, que comienza en la época de oro del cine mexicano, donde había muchas formas machistas que reflejaban la realidad, pero ayudaban y siguen ayudando a perpetuar esa cultura.” Y continúa: “Si queremos arreglarlo hay que reconocer que existe y cambiar la forma en que educamos a los niños, así como los contenidos culturales que incitan al feminicidio”.

Las telenovelas ayudan

Como ejemplo cita a Brasil. “Allí se hizo una iniciativa muy interesante al cambiar los contenidos de sus telenovelas para posicionar a las protagonistas como mujeres que tomaban decisiones, emprendedoras, con una posición fuerte en la sociedad.” Según dos estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fueron las telenovelas de la cadena Globo las que propiciaron que las tasas de fertilidad descendieran más de un 60% y las de divorcio se multiplicaran por cinco desde las décadas de los 70 y 80. “La televisión desempeña un papel crucial en la circulación de ideas, particularmente en aquellas naciones en desarrollo que tienen una fuerte tradición oral, como es el caso de Brasil”, dijo el economista del BID Alberto Chong, uno de los autores de los estudios. “Las investigaciones sugieren que ciertos programas pueden ayudar a difundir mensajes sociales que ayuden, por ejemplo, en la lucha contra el sida o la protección de los derechos de las minorías.”

La denuncia de una periodista

El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la periodista estadounidense Andrea Noel fue atacada en un barrio del D.F. considerado seguro. Un hombre se le acercó por la espalda, le subió la falda y le bajó las bragas, tirándola al suelo. Una cámara de seguridad grabó lo sucedido, Noel acudió a la policía y lo publicó en las redes sociales, pidiendo ayuda. Una parte de la población se solidarizó con ella. Otros la insultaron, amenazando con violarla o matarla. Un día, mientras trabajaba en su casa, alguien le apuntó con un láser a la cabeza. Un usuario de Twitter la amenazó de muerte y le mandó una foto de su ubicación exacta. Decidió ausentarse temporalmente de México. El caso de Noel, junto a los terribles feminicidios y el hartazgo, causó una reacción ciudadana que culminó en una manifestación simultánea el 24 de abril en decenas de ciudades del país. Su lema era muy claro:  “Vivas nos queremos”, en referencia al  “Vivos los llevaron, vivos los queremos” de las marchas por la desaparición forzosa en 2014 de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.  “Puede que la marcha en la capital no fuera muy numerosa [unas 6.000 personas según la Policía, 10.000 según las organizadoras], pero he visto un cambio”, reflexiona Segoviano.

Una campaña reveló que muchas mujeres son acosadas por primera vez entre los 6 y los 10 años

La hermana mayor de su padre acudió a la manifestación junto a sus hijas. A Segoviano le impresionó que esa mujer, que había marchado solo otras dos veces en su vida, acudiese a la protesta. “Le pregunté si había ido alguna vez a alguna reivindicación de mujeres y me contesto: “No, y espero que sea la última”. Las mujeres en México saben que esta situación no puede continuar. La campaña #Miprimeracoso, en el que usuarias de Twitter denuncian la primera vez que alguien las violentó, reveló que a la mayoría le ocurrió cuando tenía entre 6 y 10 años.

Uno de los últimos casos ha sido una violación en un autobús en el Estado de México. Rosa Margarita Ortiz, la víctima, relata en un vídeo cómo dos hombres subieron al bus y uno de ellos, tras robar a todos los pasajeros, la forzó a punta de pistola. En una entrevista radiofónica, Ortiz se preguntaba: “¿Por qué me hicieron eso? Yo hubiera querido que me molieran a golpes, pero no que me violaran”.