23/6/2017
Música

Muy punk

La revolución sónica que surgió en Nueva York reivindicando los tres acordes y el “hazlo tú mismo” cumple 40 años

Igor López - 05/02/2016 - Número 20
  • A
  • a
Muy punk
Ramones en el CBGB.
En 1976 el viejo rock’n’roll parecía muerto. Para las radios era casi un sonido del Pleistoceno. No digamos para las listas de ventas, copadas por el rock de estadio de Peter Frampton o Chicago. Hasta que una revolución sónica surgió en Nueva York reivindicando la simpleza de los tres acordes y el “hazlo tú mismo”. Coincidiendo con el 40 aniversario de la publicación del primer disco de Ramones, este poliédrico diálogo a cuatro voces revive el estallido del punk. En él participan Marky Ramone, batería de Ramones desde 1978 y portavoz oficioso del grupo tras la muerte de Joey, Dee Dee y Johnny; Legs McNeil, fundador de Punk Magazine en 1976, el fanzine que dio nombre a todo el género, y autor de Por favor, mátame: La historia oral del punk, en cuya estructura, enlazando declaraciones, se basa este artículo; Ignacio Julià, crítico musical, biógrafo de Lou Reed y Sonic Youth y fundador de la revista Ruta 66, que acaba de cumplir 30 años; Indio, excantante de Tarzán y su puta madre okupando piso en Alcobendas y dueño de Gruta 77, sala madrileña especializada en punk.

EL DETONANTE

Legs McNeil: En 1976, de toda aquella ética hippy de los 60 solo quedaban los restos. Estaba completamente devaluada. “Paz y amor” era poco más que un eslogan publicitario. Ya no había nada auténtico en esa escena, que duró un par de años más. Todo se fue al carajo en 1968 y 1969.
Indio: El público —joven y mayor— estaba harto del rock de la época, de las bandas de dinosaurios como Led Zeppelin, del rock progresivo y las canciones de 11 minutos. Los mayores porque habían vivido el rock’n’roll de los 50 y sabían que era una cosa más simple, más fresca: una cuestión de tres acordes y punto. Y los jóvenes que estaban en el paro porque no se sentían identificados con esos artistas elitistas, con esos grupos de avión privado y limusina.
Ignacio Julià: La crisis puso a los jóvenes ante la perspectiva del “no futuro”, más en Reino Unido que en Estados Unidos, donde la crisis se notaba sobre todo en el Nueva York marginal o en los barrios proletarios de otras ciudades. Al no poder ni querer quedarse atrapados en las vidas de sus padres, los jóvenes adoptan el feísmo como estilo, la música más ruidosa y ultrajante posible, la afrenta social como norma.
 

LA GRAN MANZANA PODRIDA

Marky Ramone: Nueva York en 1976 era bastante deprimente. Existían un montón de bandas callejeras que peleaban unas con otras y había refriegas, con muchísimos inmigrantes que luchaban por su terreno: irlandeses, italianos, puertorriqueños, afroamericanos... Tenías que tener cuidado por si te seguía alguien para atracarte. Había que cuidarse las espaldas.

“The Beach Boys fueron los Ramones antes de que existieran los Ramones”, dice Legs McNeil
 L. M.: Era un sitio muy violento y peligroso. En los 70 todos los blancos ricos se habían mudado a las afueras de la ciudad. Las calles estaban vacías. Parecía un gigantesco decorado de película donde no actuaba nadie. Había edificios en ruinas por todas partes, como si hubiera pasado una avalancha y hubiera acabado con todo. Por eso los alquileres eran tan baratos, aunque yo no me lo podía permitir.
M. R.: La ciudad estaba llena de vagabundos, el paro era altísimo y había huelgas de recogida de basura y de todo tipo. Pero los alquileres eran muy bajos y por eso los artistas podían vivir en la ciudad y desarrollar todo su potencial. Blondie, Talking Heads, Ramones, Television, Richard Hell, Johnny Thunders & The Heartbreakers... Todos podíamos vivir en Manhattan. Además, conseguimos que clubes como Max’s Kansas City o CBGB nos dejaran tocar. Antes de eso no había ni un sitio donde poder actuar. Después de dos meses de directos en CBGB, aquello ya estaba lleno de estrellas del rock que querían ver qué es lo que estaba pasando: Mick Jagger, David Bowie, Lou Reed, Linda Ronstadt... Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que estábamos empezando a crear algo nuevo.
L. M.: En los 70, para estar en la industria del entretenimiento tenías que ser amable y agradable, no había ninguna relación con lo que pasaba en las calles. En 1975 mirabas las listas y solo veías a gente intentando ser amable, como Donny & Marie Osmond. Y entonces llegaron los Ramones con esa actitud tan macarra y lo cambiaron todo. Fue algo fantástico, como una revolución, en plan: “Nosotros no somos agradables, que os den. Vamos a hacer lo que nos dé la gana”. Fue algo muy refrescante.
M. R.: Max’s Kansas City era más high class. Podías encontrarte a David Bowie o a Lou Reed. Además, Debbie Harry era camarera allí antes de formar Blondie. Pero después de un tiempo toda la escena musical se mudó al CBGB. La primera vez que entré en el local pisé una mierda de perro. El dueño, Hilly Kristal, jamás sacaba a sus perros a la calle, así que los animales dejaban sus regalos por todo el local. Los baños no tenían puertas, así que si te entraban ganas de cagar te podía ver todo el mundo.

LA EXPLOSIÓN

I. J.: Aunque no estrictamente punk, el álbum que marca el inicio de todo en diciembre de 1975 es Horses, de Patti Smith. Ahí están la urgencia volcánica, la imagen ambigua, el rock’n’roll renacido en toda su pureza. Luego, en 1976, Ramones sientan las bases del “toca lo que sepas, pero tócalo alto y fuerte”, que copiarán los grupos británicos del 77.
M. R.: El primer disco de Ramones y Blank Generation (1977), de Richard Hell & The Voidoids, fueron claves. Igual que Blitzkrieg Bop de Ramones, Blank Generation era un himno para la gente de CBGB y Max’s Kansas City porque contaba lo que estaba sucediendo en la ciudad. La juventud no tenía futuro, no tenía dónde ir y esas canciones hablaban por todos ellos.
L. M.: Ramones cogieron todas las influencias de The Velvet Underground, The Stooges, MC5 y New York Dolls e hicieron algo que jamás se había escuchado. Horses se publicó solo unas semanas antes que el debut de Ramones, pero era más arty y poético. A mí me encanta, pero no creo que fuera punk. Ramones fueron los que crearon un código especial. Otro hito fue la publicación del primer número de Punk Magazine, el 1 de enero de 1976, que dio nombre a todo el género.
M. R.: Nosotros éramos más rápidos que New York Dolls, MC5 o The Stooges. Ellos puede que tuvieran ciertos elementos punk, pero Ramones fueron los que lo solidificaron. Teníamos más energía que cualquier otro grupo. En directo decíamos: “Uno, dos, tres, cuatro” y ya empezábamos con un nuevo tema. Nadie hablaba entre canciones. No era necesario.
L. M.: David Bowie también fue una gran influencia para el punk. Pero no solo él. Grupos de los 60 como Paul Revere & The Raiders, The Monkeys o 1910 Fruitgum Company fueron muy importantes en el sonido de Ramones. Ellos escuchaban de todo. Incluso The Beach Boys, que fueron los Ramones antes de que existieran los propios Ramones, creando el modelo de grupo disfuncional americano.
Indio: Por entonces, y con el objetivo de que salieran buenas críticas de sus discos en los medios estadounidenses, las compañías discográficas mandaban a los redactores algún regalo junto con el álbum. Había incluso quien enviaba un reloj de oro o un sobre con dinero. Con el primer disco de Ramones, su sello, Sire Records, mandó un bate de béisbol en miniatura con el nombre del grupo. Con su segundo disco, Leave Home (1977), envió una navaja automática.

NUEVA YORK VS. LONDRES

L. M.: Mucha gente piensa en el punk y se acuerda automáticamente de Sex Pistols. Ya sabes, la mierda siempre flota.
Indio: Los futuros miembros de The Clash, The Police o Sex Pistols se quedaron anonadados la primera vez que Ramones fueron a tocar a Londres, al Roundhouse, en julio de 1976. Se dieron cuenta de la potencia de ese sonido y quisieron formar sus propios grupos de punk. Y así lo hicieron.
I. J.: Al llegar el primer LP de Ramones a Londres, todas las bandas inglesas que estaban gestando el punk lo tomaron como abecedario básico. Sex Pistols o The Clash escucharon a Ramones con mucha atención, lo han confesado.
Indio: Antes de ser manager de Sex Pistols, Malcolm McLaren lo fue de New York Dolls. Cuando el grupo desapareció se llevó a Londres al guitarrista de la banda neoyorquina, Johnny Thunders, que vivió allí toda esa explosión.

L. M.: La rivalidad entre Nueva York y Londres fue real. Estábamos realmente jodidos porque en Londres se habían apropiado de nuestra escena. Y lo peor de todo es que su música también era fantástica. Y nunca jamás reconocieron lo que le debían a las bandas de Nueva York. Es lo que suelen hacer las nuevas escenas: nunca reconocen lo que le deben al pasado. Siempre dicen que lo suyo es absolutamente nuevo y que nunca jamás ha existido algo como eso. Por supuesto, lo que no iban a hacer era decir: “Sí, robamos toda la estética a Richard Hell & The Voidoids”.
Según Ignacio Juliá, “al punk lo define la idea de ruptura con el pasado y con la sociedad”
Indio: El punk en EE.UU. y Reino Unido son dos fenómenos muy diferentes. En el segundo hay una respuesta social al malestar juvenil por la situación política que se vive en esos momentos, y sí tiene un lado contestatario. En Estados Unidos, sin embargo, es más intelectual, inspirado por la generación beat. Pero también está influenciado por la heroína, la droga de moda en las calles, y por los altos índices de delincuencia.

L. M.: En aquella época, el proletariado en Inglaterra estaba intentando echar abajo la estructura de clases, que era mucho más evidente que en Estados Unidos y se notaba sobre todo en los diferentes acentos. En Estados Unidos también había una estructura de clases muy fuerte, pero era más invisible. De ahí el cariz político que tomó el punk británico.
 

NO SOLO CRESTAS E IMPERDIBLES

L. M.: New York Dolls hacían una especie de glam punk, pero no era un grupo punk. Además, lucían esas carísimas botas de plataforma que nadie podía permitirse. Ramones llevaban zapatillas, vaqueros, camiseta y una chaqueta negra de cuero, que era mucho más asequible para cualquier chaval.
I. J.: Todas las músicas han tenido un componente visual, del gris de concertista clásico a la estrafalaria Lady Gaga. En el punk, al ser un mensaje tan agresivo y transgresor, tenían que vestir de forma llamativa y rompedora para estar a la altura del sonido y la furia.
Indio: En Nueva York no creo que hubiera una estética definida. Blondie, Ramones o Television no tienen nada que ver unos con otros, mientras que en Londres sí que hay similitudes entre las bandas. Tiene que ver con que allí el punk nace en Sex, la tienda de ropa que Malcolm McLaren y Vivienne Westwood tenían en King’s Road.
M. R.: McLaren descubrió el pelo de punta de Richard Hell en un concierto de The Voidoids en el
CBGB. Por aquella época Johnny Rotten y el resto de los Sex Pistols llevaban melenas y él, que era su mánager, fue quien les dijo que se cortaran ese pelo de hippies. Y así se convirtieron en punks. Su imagen estaba claramente manipulada por Malcolm McLaren.
L. M.: La estética del punk británico era mucho más fashion. McLaren entró en el rock’n’roll para vender más ropa. Y por supuesto lo hizo. Tanto él como su socia y pareja, Vivienne Westwood, venían del mundo de la moda. Además, en 1977 parecía que un tipo con una cresta verde y un pendiente en la nariz era mucho más excitante que otro con una chaqueta de cuero negro. Si entonces hubieras tenido que ilustrar un artículo sobre el punk, ¿cuál de las dos imágenes habrías elegido?
Indio: Johnny Rotten, de Sex Pistols, siempre dice que compraban prendas en las boutiques de los
teddy boys, inspiradas en parte por  los dandies de la época eduardiana, para luego romperla y coserla con imperdibles. Así les tocaban un poco las pelotas.
M. R.: Ni The Voidoids ni el resto de las bandas de Nueva York de la época teníamos un duro. Por eso necesitábamos los imperdibles, para sujetarnos la ropa cuando se rompía. Cuando Malcolm vio eso, simplemente lo copió. Nosotros veníamos de las calles y muchos punks de Londres, de una tienda de ropa. No era el caso de The Clash, que venían de un barrio tan pobre y duro como Brixton.

LOS RESTOS DEL INCENDIO

L. M.: La intención de Ramones nunca fue ser underground. El objetivo cuando lanzas un disco es vender la mayor cantidad posible. Hoy los cuatro primeros LP de Ramones, que en su época no despacharon más de 100.000 copias cada uno, se venden más que nunca y no por eso han dejado de ser punk. Sex Pistols colocaron un millón de ejemplares cuando salió Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols (1977), llegaron al número uno en Reino Unido y no por eso dejaron de ser punk.
Indio: Los Ramones jamás triunfaron en vida. Únicamente en ciertas partes de Europa y Sudamérica, y solo en el último tramo de su carrera. Es el ejemplo más sangrante. El punk, más que triunfar, fue aceptado. La imagen que llevábamos los punks en España en 1981, cuando casi ni te dejaban subir al autobús, es la imagen que puede llevar hoy en día cualquier chaval que va a un festival de música. Hoy siguen llevando zapatillas de deporte, camiseta, chupa de cuero y el pelo de punta. Vamos, como cualquier futbolista...
I. J.: Al punk lo define la idea de ruptura con el pasado y con la sociedad. Ya se ha convertido en algo cíclico que resurge cada vez que una nueva generación se siente abandonada o sin esperanza. Su influencia se ve hoy por todas partes. En los discos de chavales de 19 años cabreados y hasta en las niñas pijas que llevan los pantalones rotos a propósito. Ya es parte de nuestro acervo, de nuestro lenguaje. Y puede volver con cada generación si se le conjura. Independientemente de la clase social, la adolescencia es una etapa convulsa y ve en el punk una salida y una explicación provisional a todos los males del mundo.
M. R.: Nirvana, Pearl Jam, Green Day, Rancid, NOFX, Bad Religion... La influencia de Ramones está en todas partes. Para un músico, que otro compañero te señale como una influencia es de lo más gratificante.
Indio: El grunge no fue otra cosa que una revisión del punk. Además, el punk también cambió la industria: pasó de apostar por el glamour a apostar por gente normal, de barrios obreros. Fue una especie de socialización del rock.

Biografías de la generación del 76

La generación beat y obras como En el camino (1957), de Jack Kerouac, o Yonqui (1953), de William S. Burroughs, son algunas de las influencias más reconocibles en las letras de Patty Smith y Richard Hell. Pero si hay un libro que puede ser considerado la biblia del género es Por favor, mátame: La historia oral del punk (1997), de Legs McNeil, un inabarcable magma polifónico en el que desfilan todos los artífices de la generación del 76-77 (e, incluso, sus precursores). En esa misma línea está Tenemos la bomba de neutrones. La historia nunca contada del punk de Los Ángeles (2001), de Marc Spitz y Brendan Mullen, centrado en las posteriores sacudidas californianas del terremoto punk. En materia de autobiografías, Ramones se llevan la palma con tres piezas básicas: Commando (2012), de Johnny Ramone; Punk Rock Blitzkrieg: Mi vida en los Ramones (2015), de Marky Ramone y De gira con los Ramones (2007), de Monte Melnick, el tour mánager del grupo durante sus más de 2.200 conciertos. Muy recomendables son también las dos autobiografías escritas por John Lydon (conocido como Johnny Rotten cuando era el cantante de Sex Pistols): No Irish, No Blacks, No Dogs (1993) y La ira es energía (2014).

De Kaka de Luxe al rock radical vasco

Ya en 1977 había grupos en España que pretendían ser punk. Es el caso de La Banda Trapera del Río. No en su sonido, que bebe más del hard rock al estilo de Detroit o, incluso, del rock laietano, pero sí en las letras. “Ramoncín también tenía letras e imagen punk, aunque no sonido”, explica Indio. “Si ves su primera actuación en TVE, en Directísimo, el programa de José María Íñigo, es brutal. Hizo una versión de siete minutos de ‘Marica de terciopelo’ improvisando y diciendo auténticas barbaridades. ¿Quién se atrevía a reivindicar aquí la homosexualidad en 1977?” Por eso los pioneros locales del punk son Kaka de Luxe, la banda formada por Carlos Berlanga, Enrique Sierra, Alaska y Nacho Canut, entre otros. “Suena horrendamente mal, pero es punk”, continúa Indio. “A sus padres les iba económicamente bien y pudieron viajar a Londres y descubrir lo que estaba pasando. Cuando llegaron aquí se compraron una guitarra, aprendieron tres acordes y montaron un grupo. Además, era gente muy creativa y muy loca. Me parece un grupo básico.” Pero la ola del 77 tuvo muy poco impacto en España. En realidad el punk llegó a Madrid entre 1980 y 1981 con los debuts de P.V.P., Larsen, O.X. Pow, La UVI, La Broma de Ssatán o Delincuencia Sonora. Y a Barcelona con Último Resorte, fundados en la misma época. Un par de años más tarde aparecería el llamado rock radical vasco con Eskorbuto, Cicatriz, R.I.P. y La Polla Records.