19/5/2019
Internacional

Por qué sigue Sanders, aunque ya no pueda ganar

La decisión tiene que ver con su legado político y con seguir empujando el debate hacia la izquierda antes de la convención

Eduardo Suárez - 13/05/2016 - Número 33
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Por qué sigue Sanders, aunque ya no pueda ganar
Bernie Sanders. J. Raedle / Gettty
McDowell está en el extremo sur de Virginia Occidental y es uno de los condados más pobres de Estados Unidos. Allí celebró Bernie Sanders un evento especial cinco días antes de ganar las primarias del estado. No pronunció su discurso de siempre ni citó a Hillary Clinton. Durante 90 minutos respondió a las preguntas de los votantes de esta región empobrecida por los acuerdos de libre comercio y por el declive de las minas de carbón. Los problemas de este condado son muy similares a los de algunas comarcas de Asturias y León. El auge del carbón disparó su población hasta los 100.000 habitantes durante la primera mitad del siglo XX. Hoy apenas quedan 22.000.

Ningún condado de Estados Unidos tiene una esperanza de vida tan corta como McDowell. Un tercio de las personas censadas vive por debajo del umbral de la pobreza y una quinta parte de los hogares ingresa menos de 10.000 dólares al año (unos 8.700 euros). “Aquí no solo es difícil encontrar un empleo”, dijo Sanders en el pueblo de Kimball. “Es difícil encontrar un dentista, una tienda de comestibles o un médico de familia. Cuando yo hablo de pensar en grande y rechazar cambios pequeños estoy hablando de este condado y de miles de comunidades abandonadas por los ricos y los poderosos.”

El objetivo del senador era atraer los votos de los habitantes de Virginia Occidental. Pero también subrayar los mensajes que ha repetido desde hace un año: la denuncia de la pobreza extrema, el rechazo a los millones de Wall Street o la lucha contra la desigualdad.

La baza del demócrata es su prestigio entre los más jóvenes, que ven a Clinton como una corrupta

Hace unos meses este estado no parecía un lugar propicio para Sanders. En 2008 Hillary Clinton batió a Obama allí por 41 puntos y su marido ganó en este lugar con holgura en sus carreras presidenciales de 1992 y 1996. Ese cálculo cambió en marzo por un error dialéctico de la candidata demócrata. “Vamos a obligar a quebrar a muchos mineros y a muchas empresas de carbón”, dijo durante un foro organizado por CNN. Clinton intentaba explicar por qué merecía la pena apostar por las energías renovables, pero sus palabras enfurecieron a muchos mineros del estado, que la recibieron hace días a gritos durante una visita fugaz. La derrota de Clinton en Virginia Occidental no solo tiene que ver con sus palabras sobre el carbón, sino con la composición demográfica de su electorado.

Los afroamericanos representan más del 8% del censo en todos los estados que ha ganado salvo en Arizona, y menos del 8% en todos los que ha perdido salvo en Michigan. En Virginia Occidental los afroamericanos apenas suponen el 3,5% del censo y la clase obrera blanca es tan importante como en Indiana o Wisconsin, dos estados donde también ganó el senador de Vermont.  El triunfo apenas acorta la brecha que separa a Sanders de su rival. Pero la decisión del senador de quedarse hasta el final en la carrera no tiene que ver con sus delegados sino con su legado político, que podría adoptar distintas formas según lo que ocurra en la convención.

El arma de Sanders es su prestigio entre los más jóvenes, que no se fían de su adversaria y cuyos votos los demócratas necesitan para ganar. “Nunca votaría por Hillary. Es una estafadora y una mala persona”, decía a finales de abril una joven ingeniera durante un mitin en New Haven. Son palabras que todavía hoy repiten muchos otros seguidores del senador, que presentan a Clinton como una política corrupta y no expresan demasiado interés por frenar a Donald Trump.

El senador puede ayudar a llevar a las urnas a millones de jóvenes en noviembre, pero sobre todo puede seguir moldeando el debate entre los demócratas antes de la convención. “Sanders ha empujado a Clinton a la izquierda durante las primarias y estoy seguro de que quiere mantenerla todo el tiempo posible en esa posición”, afirma Kyle Kondik, miembro del Center of Politics de la Universidad de Virginia y autor del libro The Bellwether: Why Ohio picks the president (Ohio University Press, 2016).

¿Y si Clinton se queda fuera?

Kondik apunta una hipótesis remota pero interesante: “Hay una posibilidad pequeña de que Clinton quede fuera de la carrera si sale algo inesperado de la investigación de sus correos electrónicos en sus años como secretaria de Estado. Si eso ocurre, Sanders dirá que es él quien merece la candidatura demócrata. Los delegados de Clinton preferirían a alguien como Joe Biden. Pero Sanders podría defender mejor su opción si tiene el mayor número posible de delegados”.

No parece probable que el senador vaya a ser el segundo de su adversaria, pero el peso que ha ganado en las primarias puede influir en la elección del aspirante a la vicepresidencia. También puede convertir su campaña en una maquinaria de recaudación que defienda causas progresistas y ayude a los demócratas a volver a ganar en estados como Virginia Occidental, donde solo perdieron en tres presidenciales desde 1932 hasta el final del siglo XX y donde no ganan desde el año 2000.