18/6/2019
Análisis

9 claves del éxito de Donald Trump

Las élites políticas y mediáticas de EE.UU. observan atónitas su imparable carrera hacia la nominación republicana

Nicolás Checa - 04/03/2016 - Número 24
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9 claves del éxito de Donald Trump
El candidato republicano Donald Trump en un acto electoral en Myrtle Beach, Carolina del Sur. RICHARD ELLIS / EFE
Después del supermartes Donald Trump y Hillary Clinton se colocan en los primeros puestos para lograr las nominaciones de sus partidos a las presidenciales. Lo de Clinton era previsible. Lo de Trump ha sido toda una sorpresa. Las élites políticas y mediáticas estadounidenses observan estupefactas su imparable carrera hacia la nominación republicana.

1. ¿Dónde estamos? Trump controla su destino

El 31% de los delegados necesarios para la nominación se han decidido tras el supermartes. Trump tiene 285 de los 1.237 necesarios. La ventana para detenerlo se cierra el 15 de marzo, cuando se habrá elegido el 61% de ellos. Ohio y Florida, los estados de John Kasich y Marco Rubio, celebrarán sus primarias ese día. Trump aventaja a Rubio en 20 puntos en Florida y en 5 a Kasich en Ohio. Tras el 15 de marzo cambia la distribución de delegados: el ganador se los lleva todos, y esto solo ayudará a Trump a consolidar su primer puesto en la candidatura. Ted Cruz ganó en tres estados en el supermartes, convirtiéndose en el segundo claro favorito. Con 161 delegados, puede desafiar a Trump mejor que Rubio. El problema es que al establishment Cruz le gusta tan poco como Trump.

2. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Trump como el anti-Obama

La mayoría de los comicios son una elección entre copias y remedios. En 2016 Hillary ha decidido convertirse en la copia de Obama. Trump se presenta como el remedio al presidente y promete invalidar su legado construyendo una gran coalición de republicanos, independientes y demócratas moderados. Y está funcionando. Obama quiso implementar una agenda transformadora que moviera el país hacia el centro-izquierda, de la misma forma que Reagan realineó EE.UU. al centro-derecha. El equipo de Obama entendió en ambas elecciones, 2008 y 2012, que atendiendo a las minorías era posible construir una mayoría inclinada hacia la izquierda. Mitt Romney, el candidato republicano en 2012, falló en combinar tanto la estrategia como la táctica de este plan. Desde entonces el establishment republicano ha decidido que la clave para imitar con éxito la sofisticada estrategia de Obama con las minorías es reclutar a candidatos minoritarios, especialmente latinos como Rubio y Ted Cruz, y diseñar una agenda dirigida a atraer el voto latino, como las opciones para la reforma migratoria. En lugar de eso, Trump ha decidido que este progresivo acercamiento solo cosecharía resultados graduales y alienaría la base del partido (el Tea Party, por ejemplo, es una manifestación de la frustración).

Su primera propuesta política  fue la reforma migratoria, argumentando que “una nación que no sirve a sus propios ciudadanos no es una nación”. Y que “cualquier plan migratorio debe mejorar el empleo, los salarios y la seguridad para todos los americanos”. Trump no tiene remordimientos en darle la vuelta a la agenda transformadora de Obama y a las tácticas operativas que ha requerido para conseguirla. Su propuesta a los votantes es dejar de jugar la baza de la marginalidad y motivar al núcleo del partido con una amplia coalición. Y esto es exactamente lo que ha pasado: un récord de participación en las urnas, quizá uno de los aspectos menos contados de la campaña hasta el momento.  

3. ¿Cuál ha sido el mensaje? Hacer grande a América de nuevo

El millonario candidato anunció su candidatura en la Torre Trump de la Quinta Avenida de Nueva York el 16 de junio de 2015 con el lema “Make America Great Again!” (Hacer grande a América de nuevo). Descartado inmediatamente por los medios, especialmente por la conservadora Fox News, y por la gran mayoría del establishment del partido, que no lo considera lo suficientemente republicano, Trump respondió definiéndose como “un conservador con sentido común”.

En 2012 la campaña de Obama consiguió descalificar a Romney a través de una implacable campaña de ataques que lo dibujaban como alguien que pertenece al exclusivo club de los más ricos, el del 1%. Ante esto, Trump insiste en su mensaje de restaurar la grandeza de EE.UU. para todos los estadounidenses en casa y en el extranjero, y así arañar el mayor número de votos. En un mitin en New Hampshire, una joven le preguntó si podía garantizar que ella recibiera el mismo salario que un hombre. Trump le dijo: “Sí, siempre que hagas tan buen trabajo como los hombres, lo tendrás”. La multitud aplaudió. Trump ganó en ese estado por un margen de 20 puntos, 16 en lo que respecta al voto femenino.

Cuando le preguntan qué ofrece a los latinos, él descarta la cuestión diciendo que ofrece lo mismo que al resto de estadounidenses: empleo, un brillante futuro económico y un país más fuerte. Trump ganó el voto latino en Nevada.

4. ¿Política económica? triunfo del populismo

Al principio Trump llegó como un populista en temas económicos. Hablaba con vehemecnia contra los acuerdos de comercio mal negociados y contra Wall Street. Propuso que la participación de beneficios fuera tratada fiscalmente como renta ordinaria y no como ganancia de capital. Y hasta Elizabeth Warren, la senadora demócrata que lidera las críticas contra Wall Street, alabó la propuesta.

¿Por qué abrazó Trump el populismo económico? Porque el populismo económico ha sido legitimado por los demócratas y ahora se ha convertido en una obligación para cualquier candidato viable. Ya sea Bernie Sanders, Clinton o Trump, todos se han visto obligados a abrazarlo. Las diferentes oleadas de candidatos del Tea Party han ido progresivamente abrazando el mensaje populista “pro-Main Street, anti-business, anti-Wall Street” (la economía real frente a la financiera). Trump ha atacado repetidamente a Cruz por haber recibido dinero para la campaña desde Citigroup y Goldman Sachs. Jeb Bush fue el único candidato que defendía el tradicional mensaje pro-business de los republicanos. Y ahora ya no está en la carrera. 

5. ¿Política exterior? Fortaleza pragmática

Trump experimentó una explosión de apoyo en la opinión pública este verano después de los ataques terroristas de París y San Bernardino. El neurocirujano jubilado Ben Carson estaba bien situado en las encuestas, pero tras los atentados Trump se posicionó como el candidato más factible para mantener Estados Unidos seguro y prevenir futuros ataques terroristas.

Trump también apuesta por volver a abrazar de lleno la excepcionalidad estadounidense, tanto en casa como fuera. Y está proponiendo que América regrese a una política exterior fuerte, autoritaria y pragmática.

Trump ofrece una reconciliación personal con Putin para contener la agenda expansionista de Rusia y afirma que se mantendrá neutral en el conflicto entre Israel y Palestina. Al preguntarle sobre política exterior, simplemente argumenta que Estados Unidos necesita ser fuerte de nuevo, pero también presentarse como un actor práctico y sin temor a la confrontación. 

6. ¿Estrategia de comunicación? Ganarse a los medios

El uso de Twitter para enviar su mensaje y ganarse a los círculos mediáticos ha marcado un nuevo estándar para los medios y el manejo del mensaje. A través de la simple utilización de su cuenta de Twitter, Trump ha logrado imponer su agenda, manejar a los medios y poner en marcha una efectiva operación de respuesta rápida.

El manejo maestro de sus apariciones mediáticas lo convierte en una sensación en los ratings televisivos. Los productores hacen concesiones con él que no harían con otros. La campaña de Trump concede entrevistas por teléfono a todas las cadenas todo el tiempo. Solo a él le permiten aparecer cuando quiere a través de una simple llamada.

Según el diario Washington Post, Trump ha sido el candidato que menos ha gastado en los medios y el más efectivo. En Iowa invirtió 300 dólares por voto, mientras Jeb Bush se gastó 5.200. Rubio y Cruz se dejaron 600 y 700 dólares por voto, respectivamente.

7. ¿Nuevas reglas? Autofinanciación y flexibilidad operativa

 Trump lidera una campaña autofinanciada. Y está gastando mucho menos que el resto de los candidatos. El poder de los medios de comunicación ganados para su campaña es tan grande que pueden permitirse gastar muy pocos recursos en páginas o anuncios pagados. Ante el crucial supermartes, Trump solo comprometió 1,6 millones de dólares en 6 de los 11 estados donde votaron los republicanos. Al parecer un tercio del presupuesto lo gastó en Texas, donde intentó echar a Cruz de la carrera, aunque finalmente este último consiguió ganar en su propio estado.

No tener que apoyarse en fondos externos le da a la campaña de Trump su mayor activo operativo: el mensaje de la libertad, que permite a un candidato tener la disciplina y la flexibilidad necesarias. Puede hacer lo que cree que necesita sin tener que preocuparse de que los fondos se sequen. 

Recientemente, el papa Francisco hizo algunas declaraciones sobre las propuestas migratorias de Trump y cuestionó su cristianismo. Al cabo de una hora Trump le atacó. A la mañana siguiente el papa se retractó. Los medios condenaron al candidato, pero él ganó contra el papa y se ganó a los votantes.

Si Trump se hubiera apoyado en grandes donantes, su financiación habría sufrido con este asunto. La retractación del papa nunca se habría producido. Un par de días después las encuestas confirmaron que dos tercios de los votantres religiosos de Carolina del Sur estaban de acuerdo con la forma en que Trump manejó la confrontación. Y de esta forma solo perdió a los evangélicos en Iowa.

8. ¿Objetivo? Reconstruir la coalición Reagan

Importantes republicanos han calificado a Trump de “charlatán, demagogo y estafador”. Las encuestas mostraron que en los estados del supermartes solo el 20% de los votantes republicanos considerarían no apostar por Trump. Y de hecho ganó en 7 de los 11 estados con caucus y primarias republicanas. A pesar de ser rechazado por un significativo porcentaje del electorado republicano, sobre todo entre aquellos que creen que no es lo suficientemente conservador, Trump tiene el potencial de atraer a un tercio de los independientes y hasta un cuarto de los demócratas, igualando sus pérdidas con los republicanos más conservadores.

Trump tiene también el potencial para construir un nueva coalición con votantes de ambos partidos como la de Reagan, con la ayuda de los demócratas de clase trabajadora y los independientes.

El proceso de nominación en los partidos estadounisenses es realmente abierto. Cualquiera con un buen equipo legal puede cumplir los requisitios para ser candidato demócrata o republicano. Sanders se ha pasado al lado demócrata recientemente. Trump ha decidido presentarse como republicano porque cree que ahora la mayoría de los estadounidenses están interesados en una alternativa a Obama y no en una copia.

9. ¿Qué es lo próximo? Autodestrucción, nominación o convención negociada

El mayor riesgo para Trump es su habilidad para autodestruirse. Hace unos días rechazó renegar del respaldo a su candidatura de un antiguo líder del Ku Klux Klan. Cuando Obama anunció que no iría al funeral del juez del Supremo Antonin Scalia, el candidato bromeó con que el presidente iría si el funeral se celebrase en una mezquita. A Trump le gusta volar cerca del sol. Hasta ahora no se ha quemado, aunque ha estado a punto un par de veces.

En este momento hay dos escenarios realistas. O bien Trump gana la nominación por acumulación de delegados o se elige a un candidato alternativo en la convenión. En círculos republicanos se especula con que Mitt Romney o Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, podrían ser reclutados como las opciones anti-Trump.