24/2/2020
Política

Rajoy prepara la investidura del adiós

Ninguno de los candidatos posibles a la Presidencia del Gobierno tiene todavía garantizado el respaldo suficiente para lograrla ni está claro sobre qué programa de gobierno se alcanzarían los posibles pactos

AHORA / Rosa Paz - 22/01/2016 - Número 18
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Rajoy prepara la investidura del adiós
Rajoy cabizbajo, junto a Sáenz de Santamaría, mientras Sánchez aplaude en la sesión constitutiva del Congreso.J.J GUILLÉN /EFE
Concluye la ronda de consultas del rey con los representantes de los grupos parlamentarios sin que se vislumbre, de momento, un candidato a la investidura como presidente del Gobierno con posibilidades reales de ser elegido. Las posiciones no se han movido, así que Mariano Rajoy, que tendrá que ser el primero en intentarlo como líder del partido más votado —el PP obtuvo 123 diputados frente a los 90 del PSOE—, tiene garantizado el fracaso porque no suma suficiente con los 40 votos de Ciudadanos y solo podría ser elegido con el apoyo o la abstención que los socialistas le niegan. Y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, que intentará la investidura cuando se haya constatado la imposibilidad del PP de conseguirla, no tiene tampoco, por el momento, el respaldo suficiente para ser elegido.

No obstante, es Sánchez el que cuenta, en principio, con más bazas para alzarse con el éxito porque tiene más capacidad para pactar simultáneamente con varios partidos: Podemos, IU, PNV y otros nacionalistas. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que en principio no respalda esa posibilidad, lo ha dado por hecho en conversaciones con periodistas.

Rechazo de los barones

 De lograrse ese pacto se haría con el rechazo de los principales barones socialistas, que prefieren una repetición de las elecciones porque creen que gobernar con Podemos “es imposible” y temen que ese pacto múltiple exija concesiones que sus votantes podrían no comprender. Recuerdan cómo no se ha entendido, por ejemplo, que el PSOE haya cedido senadores a ERC y a Democràcia i Llibertat (la marca electoral de Convergència) para que ambos partidos formaran grupo parlamentario en el Senado. Una decsión que los principales barones han criticado: “Aunque se haya hecho en otras legislaturas, en el contexto actual, con esos partidos formando un gobierno independentista en Cataluña, eso no hay quien lo entienda”, afirman. Ellos prefieren que se repitan las elecciones aunque sea para perder.

¿Para qué o quién?

Los líderes de los partidos tradicionales y nuevos se siguen manteniendo en sus posiciones de salida, contando escaños más que planteando lo que para muchos es el fondo del asunto:  Pactar, ¿para hacer qué? ¿Sobre qué programa? Tampoco hay una respuesta única a esas preguntas. Especialmente cuando la Comisión Europea reclama a España un recorte añadido de 10.000 millones de euros en los presupuestos generales de este año y la mayoría de los partidos apostaron en sus programas electorales por políticas de gasto, de cambio de prioridades para redistribuir de forma más justa los costes de la crisis. Hasta el PP se permitió alguna licencia. No parece fácil alcanzar un acuerdo sobre esas bases con los populares y tampoco cumplir las exigencias europeas con un pacto de izquierdas.
Los portavoces, incluido Rivera, creen que Sánchez tiene más fácil conseguir los votos para gobernar

Quienes quieren convencer a los socialistas de que faciliten la continuidad de los populares insisten en el mensaje de que “lo importante es para qué gobernar y no quién gobierna”. Y quienes defienden un pacto de progreso, como lo define Sánchez, aseguran que es más fácil pactar un programa de regeneración y de rescate de los ciudadanos con los nuevos partidos que con el que lidera Rajoy. Sobre todo porque el líder del PSOE sigue entendiendo que “España votó cambio” y eso pasa por desalojar al PP del Gobierno.

En los últimos días, parecía que hasta el PP estaba dispuesto a poner sobre la mesa de negociación su reforma laboral, la ley mordaza y hasta la LOMCE, y así lo indicaron incluso algunos ministros, pero Rajoy se encargó de desmentirlo el lunes en Radio Nacional de España. Hacerlo sería como admitir una enmienda a la totalidad de las leyes que aprobaron durante la pasada legislatura amparados en su mayoría absoluta.

Sin negociaciones

El líder del PP se escuda en la negativa de los socialistas a favorecer su investidura para abstenerse de entablar cualquier negociación, ni siquiera para guardar las formas. Parece que la dirección del PP, de hecho, ha renunciado a la posibilidad de alcanzar pactos. Considera que si estos se producen será por las presiones que el PSOE recibe de sectores económicos o de Bruselas y, como no confía en que finalmente se logren, está preparando a su partido para una hipotética repetición de las elecciones. Algunos analistas sospechan que el PP es el más interesado en esa opción, porque está convencido de que sus resultados serían mejores. Aunque parece haber asumido que puede no seguir siendo presidente e incluso habla en pasado de la hipótesis del pacto con Ciudadanos y el PSOE que reclamaba, Rajoy está preparando su discurso de investidura para la primera semana de febrero.

Sánchez prepara también la réplica en la que esbozará su propio programa de gobierno que desarrollará cuando intente él mismo ser elegido presidente. El líder del PSOE consiguió la pasada semana un acuerdo con Ciudadanos para elegir a Patxi López presidente del Congreso de los Diputados y sigue buscando el pacto con Podemos para la formación “de un gobierno progresista y de cambio”, que le gustaría concertar con esas dos fuerzas, de manera que una apoyara su investidura y la otra se abstuviera. El líder del PSOE sabe que no será posible juntar a ambos partidos en un mismo pacto, pero cree también que cuando se vislumbre la imposibilidad de que gobierne el PP, Ciudadanos tratará de no caer en la irrelevancia y podría buscar un acercamiento.

El líder socialista ha tendido también puentes de diálogo con los nacionalistas, incluido el nuevo presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont. La conversación con el nuevo president y la cesión de senadores para la formación de los grupos de DiL y ERC podría darle apoyos o abstenciones en su elección como presidente pero servir también para empezar a desencallar el problema catalán con la oferta de una reforma constitucional.

Podemos, sin líneas rojas

Las incipientes negociaciones del PSOE con Podemos tampoco son fáciles. Primero porque Iglesias puso como línea roja el referéndum para Cataluña, luego porque puso otro límite en la obtención de grupos parlamentarios en el Congreso para sus socios catalanes, valencianos y gallegos. Su número dos, Iñigo Errejón, es el que ha ido eliminando esas barreras. “Podemos tiene la mano tendida al PSOE para hablar, sin ninguna línea roja”, dijo y añadió que su objetivo es evitar que el PP siga en el Gobierno. El reparto de papeles en Podemos resulta curioso. En los partidos tradicionales, los más pactistas y moderados han sido siempre los números uno y sus números dos los que aparentaban mayor intransigencia. 
Podemos retira sus líneas rojas y se abre a la negociación con el PSOE tras visualizarse su fragilidad interna

No obstante, parece que las posiciones en Podemos empiezan a cambiar. Su sensación de que de repetirse las elecciones conseguirían ocupar el espacio del PSOE se va atemperando y en los últimos días se ha visualizado que los 69 diputados obtenidos no constituyen un bloque homogéneo y que el liderazgo de Iglesias no es tan fuerte en los grupos de confluencia. Así que parece aumentar su disposición a negociar, aunque sea para poder demostrar que lo ha intentado.