18/7/2019
Política

UGT se dispone a iniciar su rehabilitación

En el próximo congreso federal habrá tres candidatos a secretario general, el que salga deberá impulsar cambios de gran calado

David Losa - 26/02/2016 - Número 23
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UGT se dispone a iniciar su rehabilitación
Vista del 41º Congreso Confederal de la UGT. UGT
El próximo 12 de marzo, coincidiendo con la clausura del 42º Congreso Confederal de la UGT, Cándido Méndez (Badajoz, 1952) dejará de ser secretario general de la confederación tras casi 22 años al frente de la misma. La situación tiene ciertos paralelismos respecto a la que se encontró cuando asumió esa responsabilidad, en abril de 1994. Entonces, en la rampa de salida se encontraba un histórico socialista y ugetista, Nicolás Redondo, que lideraba el sindicato desde 1976. Redondo vivía sus últimos días en la esfera pública dejando a una UGT a la deriva por un escándalo mayúsculo, la estafa de la cooperativa PSV. Méndez tampoco deja a la UGT en su mejor momento, cuestionada por casos de corrupción y sumida en una crisis identitaria extensible a todo el sindicalismo. Urge reforzar los cimientos.

Pese a todo, la persona que releve a Méndez en el cargo liderará, con la ayuda de su comisión ejecutiva, una organización con 928.846 afiliados, un número aún muy significativo y superior al de cualquier partido político en España. De ellos, solo 601 delegados elegirán al nuevo secretario general. Las delegaciones de Servicios Públicos y del Metal serán las más numerosas, mientras que, por comunidades, Andalucía, Cataluña y Madrid se llevan la palma. Ganarse el favor de estas federaciones y uniones relevantes será vital para resultar elegido y asumir así el liderazgo de la organización sindical. 

Méndez deja a UGT cuestionada por casos de corrupción y sumida en una crisis de identidad

Lo más novedoso de la sucesión será que, por primera vez en la historia de la UGT, hay tres personas que se postulan como candidatos a secretario general. Para una organización no acostumbrada a fuertes emociones electorales, la variedad de opciones supondrá, como mínimo, mayor repercusión mediática. Sin embrago, desde la actual ejecutiva se quiere restar importancia a esta votación, y se prefiere destacar los cambios organizativos de gran calado que deberá impulsar el nuevo líder.

Tres opciones

La nueva estructura, ya debatida y aprobada, reducirá el número de federaciones sectoriales de seis a tres, que a su vez se organizarán por sectores. Además, se acometerá un encaje de las uniones territoriales en el nuevo modelo. “Se trata de hacer una estructura más económica, ágil y democrática, que alimente la demanda de mejorar los cauces de participación”, explica Antonio Ferrer, secretario de Acción Sindical de la confederación y lugarteniente de Méndez en estas dos décadas al frente de la UGT.

Estas “mejoras democráticas” no son suficientes para todos. Ese es uno de los motivos por los que se presenta Gustavo Santana, el candidato más joven y desconocido de los tres. Santana, de 40 años, que fue diputado socialista por Las Palmas en la primera legislatura de Zapatero y es el actual secretario general de UGT Canarias, podría ser el tapado. En su discurso frente a la deriva neoliberal no difiere mucho de sus contrincantes, pero su crítica al funcionamiento interno es más agresiva: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, dice parafraseando a Einstein. Santana es partidario, por ejemplo, de aumentar la participación de las bases a todos los niveles, propone que los afiliados “puedan participar en las grandes decisiones y en la elección directa del secretario general”.

De momento, solo votarán 601 delegados, lo que, en principio, parece dejar pocas opciones a Santana, que está obligado a conseguir al menos una cuarta parte de avales (150) para llegar con vida a la votación. “No creo que lo consiga —vaticina el periodista económico Miguel Ángel Noceda (El País)—, aunque me queda una pequeña duda, porque está haciendo una buena campaña.”

En este caso, factores que en otra tesitura podrían favorecerle frente a apuestas más conservadoras, como su juventud o sus aires transformadores, podrían no ayudarle aquí, ya que, en principio, no tiene suficiente predicamento en las grandes delegaciones. Tal vez deba esperar al día en que voten todos los afiliados. Una posibilidad quizá no tan lejana, porque, como indica Antonio Ferrer, “ya se ha debatido en alguna comunidad y estará presente en este congreso, al existir enmiendas sobre el tema”.

En el otro extremo de Santana, al menos por edad y popularidad, se encuentra Josep María Álvarez, secretario general de UGT Cataluña. Asturiano de nacimiento, a punto de cumplir los 60, no supone, por razones obvias, un cambio generacional. Pero gracias a eso llega con 40 años de afiliación, en los que ha conocido todos los estamentos del sindicato, y con muchas tablas en materia de negociación política. Su brega ha sido incuestionable y apuesta sin reservas por la ética y la transparencia. Álvarez contaría con el apoyo mayoritario de algunas de las delegaciones más numerosas, como UGT  Cataluña o la Federación de Servicios Públicos, aunque podría jugar en su contra que apoye el derecho a decidir de Cataluña, que ya ha sido motivo de roce con Cándido Méndez.

La organización tiene 928.846 afiliados, un número superior al de cualquier partido político en España

El otro gran favorito es el salmantino Miguel Ángel Cilleros, secretario general de Transportes, considerado el candidato “oficialista”, en tanto que cuenta con el apoyo del secretario de Organización de la confederación, José Javier Cubillo, también de Transportes, y aunque de forma más velada, con el de Cándido Méndez, que llegó a decir en una rueda de prensa que el candidato ideal se encontraría en una franja de edad entre los 45 y los 55 años—Cilleros, de 53, es el único que cumple ese requisito—.  

Balance de la gestión

“Es el cierre de una etapa y la apertura de una nueva”, dijo Méndez el pasado lunes 22, durante la rueda de prensa de presentación del 42º Congreso Confederal. Se le preguntó por lo mejor y lo peor de todos estos años: “Me quedo con todo, con las luces y las sombras. Estoy en deuda eterna con los afiliados por permitirme liderar una organización muy importante, muy respetada, y que está muy entera”. No todos piensan eso. Para Pedro Díaz Chavero, el que fuera secretario ejecutivo de  UGT en los primeros ocho años de mandato de Méndez, “su principal cualidad, la que le ha permitido sobrevivir tanto tiempo, ha sido mantener un perfil bajo, la virtud de llevar a todos los pueblos su carácter campechano sin resolver los asuntos importantes”. Díaz Chavero, que dimitió de su cargo en 2002 tras discrepar con Méndez sobre las negociaciones del pacto de las pensiones, es muy crítico con el legado del líder saliente: “Deja una UGT anestesiada, con ninguna influencia social, menos afiliación y desaparecida de la vida política y económica”. Una opinión muy diferente a la de Miguel Ángel Noceda, para quien “han sido 22 años positivos para UGT, ya que después de una emergencia y una travesía por el desierto, Méndez, gracias a su capacidad para pactar y su perfil de consenso, ha sabido llevarla por el camino recto”.