22/10/2017
Política

Iglesias y Errejón también se pelean por Sánchez

La negociación con el PSOE y la renovación de los órganos del partido vuelven a enfrentar a pablistas y errejonistas que defienden posiciones políticas distintas

AHORA / Jacobo Pedraza - 30/09/2016 - Número 53
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Iglesias y Errejón también se pelean por Sánchez
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en una reunión de su consejo ciudadano en el mes de abril. JUAN CARLOS HIDALGO / EFE
Fueron unos tuits cruzados los que airearon por enésima vez la situación. Primero Íñigo Errejón. Luego Pablo Iglesias. Más tarde los numerosos escuderos de cada uno, que lejos de calmar la situación (en plena campaña electoral en Galicia y Euskadi hubiese tenido todo el sentido) tienden a ser los que más atizan el enfrentamiento. La pelea no es nueva, Podemos vive inmerso en ella como poco desde el 20-D. Tampoco es natural, como dicen sus portavoces. Ninguna organización política se replantea todo constantemente hasta el punto de tener que renovar sus órganos, casi recién creados, porque las luchas de poder entre corrientes los hacen inoperantes, como les ocurre en Madrid o en Andalucía.

Podemos prepara una transformación que ya es traumática y que enfrenta a sus dos principales líderes. El debate está en cómo deben relacionarse con otras formaciones, especialmente con el PSOE. En cómo negociar con los socialistas y cómo tratarse en el día a día. Y en si son un partido con garra y con ideología, parecidísimo a los que se mueven en el eje izquierda/derecha, o un partido más transversal y populista, parecidísimo a los que están dentro del sistema por su estructura y su discurso amable.

Los tuits eran un simple síntoma. Se avecina un congreso extraordinario, Vistalegre II, en el que además se discutirá el liderazgo de Pablo Iglesias. Pero hay mucho camino que recorrer hasta entonces (en teoría habrá congreso en los primeros meses de 2017, pero el calendario está condicionado por unas probables terceras elecciones), y durante estos días han coincidido varios acontecimientos que han funcionado para la toma de posiciones: las elecciones vascas y gallegas con sus mítines, la renovación de órganos en la Comunidad de Madrid y en otros 14 territorios y la universidad de verano de Podemos.

Mientras Iglesias reivindicaba su liderazgo colocándose como el secretario general de todas las tendencias y aseguraba que hay que dar miedo a los adversarios, Errejón no descartaba una posibilidad, que el partido ya ha debatido y rechazado en anteriores ocasiones: dejar gobernar al PSOE en solitario.

Madrid como previa

Errejón no rebate el liderazgo de Iglesias de forma explícita, aunque ambos están distanciados desde hace meses, pero sí que discute en público sus planteamientos y toma acciones que apuntan a un intento de tener el control orgánico de Podemos, por lo que pueda pasar en el congreso.

Iglesias cree que la clave está en “dar miedo” y Errejón en “seducir” a los que aún no confían en Podemos

Lo de Madrid es un claro ejemplo. Allí los errejonistas han presentado una candidatura, Proceso Adelante, para hacerse con el control territorial de la formación morada, que encabezan dos políticas de prestigio, la portavoz del Ayuntamiento madrileño, Rita Maestre, y la diputada Tania Sánchez, toda una sorpresa por haber llegado a Podemos (aunque todavía resuena su “no, punto. No voy a entrar en Podemos. Punto”) de la mano de Iglesias. El propio Iglesias dijo que él se enteró de este movimiento por la prensa, lo que da una idea de cómo está la cosa entre el número uno y el dos del partido. Iglesias contraatacó presentando a su candidato, Ramón Espinar, uno de los cuadros de Podemos con mayor ambición política y con más visibilidad mediática, todo lo contrario que el todavía secretario general en la Comunidad de Madrid, el fundador del partido Luis Alegre.

David, Goliat y la gente

La renovación de la ejecutiva madrileña es claramente una previa de lo que puede ser Vistalegre II. Se renuevan también los estatutos regionales del partido, una primera escaramuza para ver qué rumbo ideológico toma Podemos. En torno a eso giraban los tuits de la discordia. Íñigo Errejón diciendo que hay que “seducir” a los que no confían en Podemos, no dar miedo como pedía Iglesias (en lo que es claramente una vuelta a las esencias fundacionales de un partido que creció en la protesta). El líder del partido contestando a su subalterno le dijo que “hablando claro” se seduce más.

Y ahí entraron todos los demás. Los pablistas, rechazando la amabilidad que pedía Errejón con frases que van desde un épico Rafa Mayoral (“David no venció a Goliat haciéndose el simpático. Implacables en el combate, generosos en la victoria”) hasta un Ramón Espinar que si no se supiera que está con Iglesias sería indescifrable (“No les da miedo un partido, les da miedo la gente. La clave es no ser partido, sino herramienta de la gente”).

Los errejonistas (más dados a difundir mensajes largos y repletos de teoría a través de Telegram en lugar de Twitter) contestaban que David no venció por simpático, claro, sino por alejarse del gigante y lanzarle la piedra a la frente en lugar de a las espinillas. “Resulta poco útil centrar el debate en el tono o el estilo. Lo importante es saber apuntar. Y para apuntar bien hay que poder moverse, como Mohammed Ali”, explicaba la mano derecha de Errejón, Jorge Moruno. Moverse es no ser previsible. El discurso-protesta del eje izquierda/derecha es previsible para los errejonistas y no atrae a más gente que la que ya les ha votado.

El factor anticapitalista

Un tercer contendiente, los anticapitalistas de Miguel Urbán y Teresa Rodríguez, no tiene decidido si entrará en juego por su cuenta o para apoyar desde uno de los rincones. Su rincón, desde luego, no es el de Errejón: “Hay quienes solo quieren ir hacia ‘Adelante’ porque no quieren aprender de los errores cometidos en el pasado”, declara a este periódico Urbán, que imputa a los errejonistas el comienzo de la inestabilidad en Podemos con la dimisión en bloque de sus consejeros en la ejecutiva madrileña.

La batalla por el poder en el partido en Madrid será la previa de lo que puede ocurrir en Vistalegre II

Aquello, que era una respuesta a la destitución de Sergio Pascual como número tres del partido, se saldó con una alianza entre pablistas y anticapitalistas, que colocó a Pablo Echenique (próximo a Urbán y a Rodríguez) en la secretaría de organización de Podemos. Los anticapitalistas no dan por renovada esa alianza, y no descartan presentar una candidatura propia en la Comunidad de Madrid. Para Iglesias sería importante de cara al congreso extraordinario de Vistalegre contar con Echenique, un verso suelto pero amable que suscita muchas simpatías en las bases del partido.

Y entre tanta trifulca han tenido lugar dos elecciones regionales. En Galicia los aliados de Podemos En Marea no han visto nada bien que los principales representantes del partido andasen a la gresca a pocos días de las votaciones, incluso utilizando los mítines gallegos para mandarse mensajes. Los resultados han confirmado por fin algún sorpasso al PSOE, pero no son nada satisfactorios teniendo en cuenta que en Euskadi habían sido los más votados en las generales y que en Galicia existían expectativas mucho más halagüeñas al contar con figuras como los alcaldes de A Coruña y Santiago, Xulio Ferreiro y Martiño Noriega, o con el histórico Xosé Manuel Beiras. Eran, por cierto, las primeras campañas que no coordinaba Errejón. Si hay terceras elecciones, coordine o no la campaña, el debate cesará. Porque a la hora de la verdad deja de ser tan natural airear las discrepancias.

Aviso a los varones críticos del PSOE

Jacobo Pedraza
Sea así o no, el caso es que la ruptura con García Page preocupa al presidente aragonés, Javier Lambán, y al extremeño, Guillermo Fernández Vara. Este último dijo que no hay pacto que romper en su comunidad, porque no tiene ningún acuerdo con Podemos, pero en Aragón el gobierno socialista depende de la voluntad del secretario de organización de Podemos y secretario general de Aragón, Pablo Echenique.

De hecho, Echenique aseguró que no se van a producir otras rupturas similares a la de Castilla-La Mancha “en el corto plazo”, pero aludió también a que el pacto con los socialistas en su comunidad autonóma “está en permanente revisión”.  También Pablo Iglesias, que aseguró que lo de los castellanomanchegos no fue decidido por la cúpula que él lidera, dejó caer que “sería razonable que el PSOE reconozca que ellos solos no pueden”.

La posición de Iglesias en esa negociación que quiere entablar Sánchez —en el supuesto de que sobreviva a la guerra interna de su partido— es la misma que mantuvo en marzo: o hay un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos o no hay acuerdo. Si el secretario general de los socialistas está en condiciones de iniciar esas conversaciones, estaría dispuesto a pactar esa coalición o la entrada a su gobierno de independientes del agrado de Podemos. Lo dijo también esta semana en la Ser.