9/12/2019
Europa

La carrera al Elíseo acelera la crisis política en Francia

La precampaña se centra en torno a las cuatro íes: islam, inmigración, identidad, inseguridad

Ana Teruel - 09/09/2016 - Número 50
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La carrera al Elíseo acelera la crisis política en Francia
François Hollande espera la llegada del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en París. C. Petit Tesson / EFE
En una Francia en estado de alerta terrorista permanente y con una economía todavía convaleciente, la clase política reinicia el curso con la mirada puesta en las presidenciales del año que viene. Por primera vez el presidente saliente, François Hollande, tendrá que someterse a unas primarias si aspira a volver a presentarse. El mandatario todavía no ha decidido si librará esa batalla, pero ya se le acumulan las candidaturas en su contra en su flanco izquierdo. Entre ellas las de tres exministros, algo también inédito.

La dimisión la semana pasada de su ministro estrella, el extitular de Economía Emmanuel Macron, debilita un poco más la figura del presidente y acentúa la sensación de fin de reino. Se acabó también la época del líder providencial en la derecha, donde el expresidente Nicolas Sarkozy no tiene garantizada la investidura como candidato.

Sarkozy tiene una línea más derechista, mientras que Juppé le disputaría al presidente el voto centrista

El ex primer ministro y uno de los rivales de Sarkozy en las primarias de la derecha, François Fillon, resumía con esta dureza la situación del jefe del Estado: “La presidencia de François Hollande termina en la mediocridad y el desorden, el balance es desastroso y los ministros se apresuran a abandonar el Titanic. Jamás he visto tal descomposición, tal desmadre”. Así lo describió el pasado fin de semana en su discurso durante las jornadas de su partido, Los Republicanos, en La Baule, en la costa oeste.

“Las ratas abandonan la nave. La dimisión de Macron es la más vistosa, pero también hay una gran cantidad de altos funcionarios que han dejado el puesto y de consejeros que se han ido al sector privado”, recalca por su parte el analista político Thomas Guénolé. La salida de Macron —que ha creado su propio movimiento, En Marcha, y que no esconde sus ambiciones presidenciales— es la última de una larga lista que ha recortado la base electoral del presidente. La más importante fue la del predecesor de Macron en el ministerio, el izquierdista antiausteridad y adepto al patriotismo económico Arnaud Montebourg. Dos años después de su salida forzada del Gobierno, cuando este dio el giro definitivo hacia la socialdemocracia, el exministro vuelve a la primera plana de la política anunciando su candidatura a las presidenciales.

Los rivales del presidente

Otros dos exministros, el de Educación, Benoît Hamon, y la de Vivienda, Cécile Duflot, también se han posicionado como potenciales rivales del presidente. El socialista Hamon lo hará presentándose en la primarias de la izquierda, previstas a finales de enero. Duflot en las organizadas por su propio partido, Europa Ecología los Verdes, que se celebran a finales de octubre.

Montebourg, el tercer hombre en las primarias socialistas de 2011 —entonces quedó por detrás de Hollande y de la ex primera secretaria Martine Aubry—, mantiene  la incógnita sobre su participación en las mismas. Reclama que sean “reales” y no un mero trámite de aprobación de Hollande. En caso contrario, amenaza con presentarse como candidato libre, algo que dividiría todavía más el voto de la izquierda en las presidenciales de la próxima primavera.

“Estamos en un momento muy particular, en especial para la izquierda en Francia, porque el presidente Hollande bate mes tras mes su récord de impopularidad”, explica Federico Vacas, analistas político del instituto de sondeos Ipsos. “Tradicionalmente, el presidente es el candidato natural para la reelección y hoy esto se cuestiona hasta tal punto de que el Partido Socialista ha tenido que organizar unas primarias.” Al mandatario, a quien las encuestas actuales sitúan disputándose el tercer lugar con el candidato del Partido de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, no le quedaban muchas más opciones. “Hollande decide retomar la iniciativa política con estas primarias con el objetivo de volver a legitimar su candidatura.” Dada la situación, “es una estrategia inteligente, pero la dificultad es que nada le garantiza la victoria”, analiza.

Peso pesado frente a Hollande

Para llevar a buen puerto su ejercicio de legitimación, Hollande requiere frente a él a un peso pesado que dé fuerza a su hipotética victoria. Un papel que encarnaría a la perfección Montebourg. Además, el exministro de Economía se disputaría el voto del ala izquierda con Hamon, algo que le convendría también a Hollande.

Pese a todo, el ejercicio es peligroso para el exmandatario. Un sondeo de Ipsos publicado el pasado domingo por el Journal du Dimanche apunta a que un 32% de los simpatizantes de izquierdas —incluyendo los de la izquierda radical y los verdes— desean una victoria de Hollande en las primarias, pero el presidente está solo dos puntos por delante de Montebourg (un 30%). Hamon, por su parte, suma un 18% de las simpatías y la senadora Marie-Noële Lienneman, también candidata del ala izquierda del partido, un 15%. No obstante, el presidente se impone claramente entre los simpatizantes socialistas, con un 46% de las preferencias, frente al 25% que optaría por Montebourg.

En esta carrera hacia el Elíseo, elanalista Guénolé señala dos temáticas básicas. “La primera es la cuestión económica y social, y en ella será clave el precariado (contracción de precariedad y proletariado que define a los trabajadores precarios). Una parte de la oferta política, en algunas voces de la izquierda y en la extrema derecha, adoptan una posición de protección ante el aumento del precariado”, añade. “La otra parte, desde la derecha hasta los socialistas, pasando por el centro, apuesta por aumentar el precariado con la idea de que facilitará la creación de empleo”, añade.

La cuestión económica es la principal diferencia entre los potenciales candidatos de izquierdas, con Hollande que asume un papel de Schröder a la francesa, Montebourg un gaullismo de izquierdas y Mélenchon una postura altermundialista, según resume Guénolé.

Hollande esperará al último momento,  diciembre, para evaluar sus posibilidades y decidir si se presenta

En un contexto de alerta terrorista yihadista, acentuada por los últimos atentados de julio en Niza y en Normandía, la segunda temática que centra ya la precampaña es la seguridad. Guénolé la define en torno a las cuatro íes (islam, identidad, inmigración, inseguridad). “Es decir, la relación que tiene este país con la minoría de origen musulmán, porque la opinión pública, con razón o no, relaciona estas cuestiones con los franceses de confesión musulmana”, indica.

El debate agita sobre todo a la derecha, donde Nicolas Sarkozy apuesta por recuperar el voto de la extrema derecha colocando la identidad en el centro de su discurso. Su principal rival, el ex primer ministro Alain Juppé, más moderado, busca una postura más centrista.

Tanto el contexto de crisis económica como el de inseguridad favorecen a un Frente Nacional con el viento a favor.  A esto se suma la crisis política que atraviesa la izquierda y, en menor medida, la derecha, como queda reflejado en la multitud de candidaturas anunciadas para las primarias. Los sondeos otorgan a la formación de extrema derecha entre un 26% y un 30% en intención de voto en la primera vuelta, según los diferentes institutos.

Hollande esperará al último momento, el mes de diciembre, para evaluar sus posibilidades y decidir si vuelve a presentarse. Para entonces sabrá quién será su principal adversario en la derecha. “Le conviene Sarkozy hasta cierto punto porque tiene una línea más derechista, mientras que Juppé le disputará el voto centrista, que es esencial para ganar las elecciones”, analiza Vacas. “Al mismo tiempo, depende del resto de la oferta política. Si Sarkozy gana las primarias de su partido es muy posible que se presente el líder de la formación centrista del MoDem, François Bayrou, por lo que también perdería el centro.” Para Guénolé, ningún escenario permite divisar una victoria de Hollande: “Está acabado. Ha traicionado sus promesas, no veo cómo podría remontar”, sentencia.

De no hacerlo, podría lanzarse a la batalla el recién dimitido Emmanuel Macron, con un resultado incierto. “Macron [que no tiene carné de socialista] tiene más apoyo entre el electorado de derechas que de izquierdas, por lo que no está muy claro a quién perjudicaría más su posible candidatura”, explica Vacas.

En el Partido Socialista, el primer ministro Manuel Valls podría tratar de pasar por las primarias de su partido, captando el ala menos izquierdista frente a Montebourg. “La popularidad de Valls entre los militantes ha sufrido mucho por la reforma laboral, puede tratar de ocupar el terreno con temas más identitarios, pero no está claro que sea suficiente para imponerse en las primarias socialistas”, considera Guénolé.