26/11/2020
Política

La CUP dice no y Mas se atrinchera

Las elecciones se convocarán el lunes salvo que los cuperos acaben cediendo ante el president

Francesc Arroyo - 08/01/2016
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La CUP dice no y Mas se atrinchera
Artur Mas a la entrada del Palau de la Generalitat, tras conocer el veto de la CUP.andreu dalmau / efe
Parecía que todo estaba decidido, que el “no” mayoritario de la CUP a investir a Mas como presidente del gobierno catalán abocaba a nuevas elecciones. Pero no. Junts pel Sí no acepta una negativa por respuesta y confía en que antes de la medianoche del domingo al lunes, cuando legalmente expira el plazo para que las elecciones queden automáticamente convocadas, aún puedan cambiar las cosas. ¿En qué sentido? Que la presión mediática acabe torciendo la voluntad de la CUP y la formación acepte alguna fórmula que haga presidente a Artur Mas. Él mismo lo dijo: “No firmaré el decreto de convocatoria electoral hasta el lunes 11, que es cuando estoy obligado a hacerlo”.

Desde que el pasado domingo 3 la CUP confirmó la negativa a votar a favor de Mas, Junts pel Sí ha emitido dos mensajes opuestos. Por un lado, ataca sin piedad a los anticapitalistas; por el otro, elogia a “la mitad” que ha mostrado “sentido de país”. Una parte importante de los mensajes que han lanzado desde sus filas han sido insultos, algunos de tal calibre que la Universidad de Barcelona se ha visto obligada a pedir a uno de sus profesores que se disculpe por las expresiones ofensivas utilizadas contra dirigentes de la CUP a través de Twitter. 

Quiebra de convivencia

Esto sería anecdótico si no expresara la quiebra de la convivencia que el proceso independentista ha terminado por instalar en Cataluña. Si por tener dudas y debatir qué hacer se llamó a los miembros de la CUP traidores y agentes del CNI, ahora se les descalifica para siempre. Su actitud es “chantajista” y carecen de “sentido de país”. Lo último no es un tuit, lo dijo el propio Artur Mas, que cree que solo ha cometido un error: “confiar en la CUP” y no haberse

Una de las incógnitas es saber si Mas querrá seguir encabezando la lista en la que concurra Convergència

dado cuenta de que son gente que antepone la revolución y “estar contra todo” a los intereses de Cataluña, que, según su criterio, no son otros que investirle a él presidente.

Vista la situación de enroque, la CUP y Junts pel Sí —y el resto de partidos— se han puesto a esperar a ver qué pasa. Y lo que pasa es que, salvo imprevistos, habrá elecciones en la primera quincena de marzo. Unos comicios sobre los que no se sabe siquiera qué listas va a haber o de qué manera van a concurrir los distintos partidos. 

ERC prefiere ir en solitario

Está claro que habrá lista del PP, de Ciudadanos y del PSC. No está claro que repita Junts pel Sí, porque el 20 de diciembre Esquerra y Convergència concurrieron por separado a las elecciones generales (la segunda con el nombre Democràcia i Llibertat). Esquerra quedó claramente por encima, de modo que la primera opción de Oriol Junqueras es presentarse con lista propia porque está convencido de que puede ser la más votada. Convergència, en cambio, preferiría repetir la fórmula de la coalición, según explicó Josep Rull, secretario de organización. La mayor incógnita en el “partido del president” es, con todo, si Artur Mas pretenderá repetir como candidato, pese al fracaso del procés, y si los dirigentes de su formación política lo consentirán o intentarán evitarlo.

Lo que pueda pasar con los independientes que formaron parte de la lista de Junts pel Sí en las autonómicas es otra cuestión. Hoy por hoy tienen mayores posibilidades de encontrar un hueco en ERC, por la sencilla razón de que probablemente tendrá más escaños para repartir. Tampoco se descarta que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural puedan formar su propia candidatura. De lo contrario, Carme Forcadell siempre puede volver a ejercer como funcionaria de enseñanza.

Esquerra es el único partido, de los que ha tenido tratos con la Convergència de Artur Mas, que sale sin un rasguño. A lo largo de todo el proceso ha aparecido como el garante de que Convergència no tirase la toalla y el nexo de diálogo con la CUP. Y así sigue presentándose: como la única garantía de un camino que acabe por llevar a la república catalana. Por si acaso, Junqueras se muestra ambiguo y dice que apoya a Mas, pero permite que otros dirigentes, como Joan Tardà, le pidan que se vaya.

¿Colau candidata?

Tampoco se sabe qué pueda pasar con Catalunya Sí que es Pot, que amalgamaba a Podemos e ICV, sin incluir Barcelona en Comú, la formación de Ada Colau. Todo apunta a que tienen voluntad de repetir la fórmula de las elecciones generales del 20 de diciembre, cuando concurrieron en la lista En Comú Podem, en la que estaban las tres fuerzas. Algunos han sugerido incluso la posibilidad de que fuera Ada Colau quien encabezara la lista, dejando la alcaldía

ERC cree que podría ser el partido más votado si no repite coalición con CDC y los independientes

de Barcelona. Ella, que ya se había manifestado repetidamente en contra de esta solución, se ha apresurado a reiterar que su intención es la de seguir al frente de la ciudad. Entre otros motivos porque, aunque todos los augurios vaticinan un crecimiento de esta lista, si finalmente concurre, no es seguro que unas nuevas elecciones den un Parlamento catalán más gobernable que el actual.

Y luego está la CUP. O lo que quede de ella, porque en estos tres meses se ha dejado no pocos girones. La dimisión de Antonio Baños  no por comentada deja de ser una anécdota. Las normas internas de la formación señalan que los candidatos solo pueden serlo en una ocasión. Para repetir se necesita una autorización explícita. Cabe que se produzca en algunos casos, dada la anómala brevedad de esta legislatura, pero no es nada seguro que los 10 candidatos repitan si hay nueva convocatoria. Hay en la CUP quien sugiere que Baños se habría asegurado con su gesto un lugar en las listas de ERC.

Una candidatura municipal

Más daño puede hacer a la formación lo que decidan sus representantes municipales. De momento solo se han manifestado las agrupaciones de dos localidades: Verges, un pueblo de Girona con apenas mil habitantes, donde la CUP obtuvo 101 votos (13%) frente a los casi 600 de Junts pel Sí, y Arenys de Mar (en la costa norte de Barcelona), donde el porcentaje de votos de la CUP no alcanzó el 10%. La candidatura anticapitalista tiene su origen en el campo municipalista. Ahí obtuvo sus primeros éxitos, antes de decidir presentarse al Parlamento catalán, en 2012. Siempre ha mantenido el mismo discurso anticapitalista e independentista, aunque en su interior esos dos conceptos no son asumidos por igual por todos sus militantes y simpatizantes. Para unos la independencia es el paso previo y para otros la independencia es solo un medio para mejorar las condiciones sociales de los catalanes. Unas condiciones que no mejorarían, creen, de la mano de un partido que ha impuesto en sanidad y educación recortes tan severos como los que ha aplicado el PP en el resto de España. Este bloque sostiene, además, que no se puede avalar con el voto a quien está señalado por abundantes casos de corrupción.