24/10/2020
Política

Mas cae pero se acerca a la investidura

La CUP pacta con Junts pel Sí votar al president después de que ERC y DiL (CDC) perdieran 700.000 votos el 20-D

Francesc Arroyo - 23/12/2015 - Número 15
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Mas cae pero se acerca a la investidura
Artur Mas y Francesc Homs en la noche electoral. Alberto Estévez / EFE
Cataluña nunca fue bipartidista, de modo que la batalla que Podemos y Ciudadanos libraban en el resto de España tenía en el Principado otro carácter. Pero el resultado es similar y los electores han decidido despedirse del pasado. En el futuro inmediato nada será igual: los partidos tradicionales (Convergència, PSC y PP) retroceden mientras suben En Comú Podem y Ciudadanos y, fruto de la especificidad catalana, mejora también ERC, que ha acabado por superar en votos y escaños a lo que queda de CDC, aunque no consiguió ser la fuerza más votada. Eso se lo ha dejado a Podemos, asociado en esta ocasión no solo a ICV sino también a Ada Colau. El resultado son 12 escaños y 927.333 votos, casi el doble que la segunda fuerza, ERC, que logró 598.964 y 9 diputados.

A partir de ahí se abre una sima: Convergència (de 16 a 8 escaños) no quedó ni siquiera en tercer lugar y se vio superada por un PSC que, con Carme Chacón al frente, obtuvo 8 diputados, el peor resultado de su historia. Ciudadanos empeoró respecto a las autonómicas de septiembre: aunque obtuvo más votos que el PP, no logró más escaños (5 en ambos casos). Los populares se convirtieron en el partido menos votado en Cataluña.

La CUP no concurrió a las elecciones, pero su presencia gravitó sobre toda la campaña, en especial sobre la candidatura de Convergència (sigue llamándose así aunque concurrió como Democràcia i Llibertat). Su candidato, Francesc Homs, tendía a veces a apuntalar el acuerdo de investidura, apurando los aspectos más rupturistas, y otras sugería la posibilidad de negociar en Madrid. 

Investidura de Mas

Esta segunda hipótesis subió de tono tras conocerse los resultados, pero entró en crisis definitiva el martes, cuando Junts pel Sí anunció un preacuerdo con la CUP para la investidura de Artur Mas, que deberá ser refrendada el domingo en la asamblea que la formación anticapitalista celebrará en Girona.
 
El preacuerdo es un documento de 63 páginas que detalla diversas medidas sociales y económicas a cambio de votar a Mas. Su nombramiento iría acompañado del compromiso de presentar al Parlament una moción de confianza en el plazo de un año. La legalidad impone votar un presidente, pero Mas anunciaría su compromiso de devaluar esa presidencia con el nombramiento de otros tres presidentes para diversas áreas de gobierno.
 
Incluye también otras condicines. La primera, que la legislatura no se prolongue más de 18 meses. En ese periodo se pondrían en pie las estructuras de estado (Hacienda, Seguridad Social) y se aprobarían las leyes que dieran a ese estado cobertura legal. Una legalidad que solo tendría como origen el Parlament. Asimismo, se procedería a fomentar la participación ciudadana para la elaboración de una constitución catalana, que sería aprobada por el Parlament de carácter constituyente que surgiera de las elecciones a convocar dentro de año y medio. El texto definitivo sería validado en un referéndum.

Hasta aquí las propuestas son casi idénticas a las de hace un mes, pero se han añadido otras que buscan facilitar el apoyo de la CUP: se destinarán 270 millones de euros a medidas sociales relacionadas con la renta mínima de inserción, la pobreza infantil y la energética y se congelarán los desahucios a familias en situación de debilidad económica. Además, se

La asamblea de la candidatura anticapitalista debe aún ratificar el acuerdo para apoyar a Mas

paraliza el plan urbanístico que debería hacer posible el proyecto estrella de Mas, Barcelona World, y no se procederá a ninguna nueva concesión de servicios públicos ni a privatizaciones. Algunas de estas medidas, no obstante, quedan aplazadas a la aprobación de un nuevo presupuesto, que no ha sido negociado. Convergència logra así neutralizar el efecto producido por su retroceso, aunque se mantiene en una situación de debilidad negociadora.
 
No solo quedó en las urnas por detrás de En Comú Podem y Esquerra, fue superada también por unos socialistas en horas más que bajas. En la noche electoral, Mas sugirió que los votos de ERC y CDC (17 en total) podrían servir para buscar apoyos en el Congreso de los Diputados para un referéndum. Esta posición fue descartada el martes tras el preacuerdo con la CUP, que es un balón de oxígeno para las formaciones independentistas que en las elecciones del domingo sufrieron un correctivo. Del 48% de los votos obtenidos en septiembre pasaron al 31%. Esquerra y Convergència sumaron apenas 1,1 millones de votos, mientras que los partidos claramente unionistas (PSC, Ciudadanos y PP) han superado el millón y medio. 

La fuerza más votada

En Comú Podem no solo fue la primera fuerza en toda Cataluña; lo fue en la provincia de Barcelona, debido a su triunfo en el área metropolitana, y en la de Tarragona. Además, ha obtenido representación en las cuatro provincias, un éxito que ICV solo logró en contadas ocasiones. El análisis de los resultados parciales es revelador. En Barcelona, En Comú Podem se impuso en 8 de los 10 distritos de la ciudad. También lo hizo en poblaciones que, hasta hace dos días, eran feudos socialistas como L’Hospitalet, Santa Coloma de Gramenet o Cornellà. La primera es la localidad catalana con mayor número de habitantes después de Barcelona y tiene alcaldesa socialista. Igual que Santa Coloma, que es la población de donde procede el cabeza de lista de ERC, Gabriel Rufián, a quien dio apenas el 5,1% de los votos. Eso sí, más que a Convergència, que cosechó el 2,6%. Cornellà es la

En Comú Podem basó su éxito electoral en la propuesta de consulta como alternativa a la independencia

ciudad en la que barría como alcalde José Montilla. En Comú Podem se ha impuesto incluso en Sant Vicenç dels Horts, cuya alcaldía ocupa Oriol Junqueras, y, por supuesto, en Esplugues, donde reside la socialista Carme Chacón. De las poblaciones del cinturón barcelonés, solo en Sant Cugat ha logrado Convergència ser la primera. Para encontrar otras poblaciones con mayoría independentista hay que viajar al interior y llegar a Igualada, Manresa o Vilafranca del Penedès.

El triunfo de En Comú Podem se basa principalmente en dos factores: el tirón de Podemos con la voluntad de cambio que esta formación conlleva y el arrastre de Ada Colau. Xavier Domènech, el cabeza de lista por Barcelona, es un historiador de profesión que trabajaba desde mayo en el equipo de la alcaldía, por lo tanto, alguien muy afín a Colau. La alcaldesa ha sabido lidiar con lo que significa gobernar en minoría. Aunque la derecha ha tratado de dar la idea de una ciudad sin gobierno, ni la mayoría de los barceloneses ni del resto de catalanes lo han creído. Colau ha sabido, además, manejar las relaciones con ICV, tanto en el ayuntamiento, donde se han evitado las tensiones, como en la formación de las listas, en las que los más independentistas, como Dolors Camats, han pasado a tener un papel testimonial.
 
Antes de las elecciones del domingo, la CUP pidió la abstención, hecho que fue criticado por Convergència que llegó, incluso, a sugerir que era preferible votar a Esquerra Republicana. La respuesta de algunos dirigentes de la izquierda anticapitalista fue pedir el voto para En Comú Podem. Pero esta fuerza se ha beneficiado también de un sector moderado de la población incómodo por la celeridad con la que fue aprobada la declaración de independencia en el Parlamento catalán el pasado 9 de noviembre. “Puro aventurerismo”, en palabras de un dirigente empresarial. La propuesta del referéndum ayuda a poner freno a esa velocidad que produce vértigo a algunos ciudadanos.

Ciudadanos, quinta posición

El triunfo de En Comú Podem fue avanzado por alguna encuesta, pero la mayoría apostaba por Ciudadanos. De ahí que el partido de Albert Rivera aparezca como parcialmente perdedor. En el Parlament es la primera fuerza, tras Junts pel Sí. Su representación catalana en el Congreso, en cambio, será la quinta, por detrás de dos formaciones a las que daba por ampliamente superadas: los socialistas y los convergentes. Pasar de cero a cinco diputados es un éxito, pero aspirar al primer puesto y ocupar el penúltimo ya no lo es, aunque tampoco pueda hablarse de fracaso.

La opción del PSC por Carme Chacón y José Zaragoza, dos dirigentes opuestos a cualquier veleidad soberanista, no ha ido tan mal después de todo. Los resultados no son buenos, pero mejoran ligeramente los del 27 de septiembre y consiguen superar a dos enemigos directos: Convergència y Ciudadanos. Para quien no hay más consuelo que el de la voluntad es para el PP. Son los últimos en todo y pierden incluso el diputado que tenían en Lleida, lo que hace que solo obtengan representación en Barcelona y Tarragona. Y lo que es peor, sin horizonte de mejora porque el partido carece de recambios claros. De hecho, los nuevos diputados por Barcelona son viejos conocidos de la política española: Jorge Fernández, Alicia Sánchez-Camacho, Jorge Moragas y Dolors Montserrat. El de Tarragona, Jordi Roca, también repite en el cargo.