12/12/2018
Internacional

El Polisario cambia de líder, pero no de objetivo

Los saharauis cierran filas en torno a Brahim Gali, sucesor del fallecido Abdelaziz, e insisten en que por encima del liderazgo está la independencia

Luis de Vega - 23/09/2016 - Número 52
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El Polisario cambia de líder, pero no de objetivo
Brahim Ghali, nuevo secretario general del Polisario y presidente de la RASD, el pasado 9 de julio en el campo de refugiados de Dajla. Farouk BATICHE / AFP

Sé que no tengo cura, pero nosotros los saharauis no tenemos miedo a la muerte. Y le añado dos cosas: tengo la moral muy alta y por vez primera en mi vida seré muy disciplinado con un médico.” El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, pronunció estas palabras ante el doctor Julian R. Molina, que le atendía pocos días antes de su muerte a causa de un cáncer de pulmón el pasado 31 de mayo en la Clínica Mayo de Minnesota (Estados Unidos).Lo cuenta uno de sus siete hijos, Jalil Mohamed. El empeoramiento de la enfermedad se había llevado entre bambalinas. Los últimos días solo estuvo acompañado en el centro médico por su secretario personal e intérprete, Abdati Braika, por su mujer, Hadiya Hamdi, y por Mhamed Hadad, enlace del Polisario con la Misión de la ONU en el Sáhara (Minurso) y uno de los hombres fuertes del Secretariado Nacional del Polisario.

Abdelaziz no participaba en un acto público desde que recibió al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el 5 de marzo en una visita histórica al feudo de los independentistas saharauis que acabó levantando las iras de Marruecos. El líder saharaui acudió a aquella cita ya muy débil físicamente. “La noche anterior fue la última vez que estuve con él en casa y hablamos”, recuerda Jalil Mohamed. Mi madre le estaba preparando una derraa (túnica tradicional saharaui) pero vi que era de muy baja calidad, de muy poco peso. “Ponte una derraa buena, le dije a mi padre. Pero me contestó ‘no puedo cargar con ella’. Era la primera vez que le escuchaba decir que no podía con algo. Mi padre llegó a fumarse hasta cinco cajetillas al día. Sabía que tendría cáncer”, comenta Jalil mientras se fuma un cigarro.

El Polisario es acusado de ser una entidad inmóvil, anclada en el pasado, que no ha sabido mover ficha

Mohamed Abdelaziz había estado desde muy joven implicado en la lucha por la independencia del Sáhara Occidental. Empuñó las armas durante la guerra contra Marruecos y era presidente desde hacía 40 años. Por eso su fallecimiento dejó varias preguntas en el aire. ¿Habría un nuevo Polisario? ¿Saltarían a la palestra nuevos rostros del independentismo saharaui? ¿Vería la comunidad internacional una oportunidad para impulsar cambios en un conflicto atascado en las dunas del desierto? La elección el pasado 9 de julio de Brahim Gali como nuevo presidente saharaui y líder del Frente Polisario despejaba las dudas abiertas. El Frente Polisario nunca ha dado volantazos. Tampoco ahora. En 40 años nadie hizo sombra a Abdelaziz. Es más, con frecuencia el Polisario es acusado de ser una entidad inmóvil, anclada en el pasado y que no ha sabido mover ficha para tratar de desbloquear el conflicto.

Marruecos, inmovilista  

El fallecimiento del líder sembró ciertas incógnitas sobre la línea sucesoria. Si sería continuista o no. Pero pronto se comprobó que no habría cambios, al menos a corto plazo. Gali, otro hombre de la vieja guardia, fue el único aspirante a sucederlo. “No podemos entrar a discutir el liderazgo del Frente Polisario mientras estemos en el exilio”, comenta Jalil Mohamed, recordando que decenas de miles de saharauis esperan en el desierto de Argelia poder regresar a sus casas.

Abdelaziz y Gali lucharon de la mano, tanto empuñando las armas como tras el alto el fuego de 1991

Uno y otro, Abdelaziz (1948) y Gali (1949), han luchado durante todas estas décadas de la mano, tanto en el polvo del desierto empuñando las armas como en los despachos tras el alto el fuego de 1991. Los dos son fundadores del Polisario y son prácticamente de la misma edad. Gali es por eso un sucesor natural y previsible, alejado de posibles sorpresas. Esto, evidentemente, nos lleva a suponer que no habrá giro de timón en cuanto a un posible acercamiento a Marruecos. Y eso que el hoy presidente formaba parte de la delegación saharaui que fue recibida por el rey Hasán II en su palacio de Marrakech en presencia de un joven príncipe que desde 1999 es el rey Mohamed VI. La mayoría de analistas destaca la astucia política del fallecido Hasán II por encima de su hijo, cuya política con respecto a la excolonia española no es menos inmovilista que la de los saharauis.

“La elección de Gali en el congreso reafirma el objetivo principal: la independencia. No hay un antes y un después. Sigue la lucha hacia ese objetivo”, apunta Jira Bulahi Bad, delegada desde el pasado mes de febrero del Frente Polisario en España, cargo que ocupó Gali antes de ser destinado a Argel, donde ha representado a los saharauis en los últimos años. En efecto, Abdelaziz insistía una y otra vez en que la prioridad para el Sáhara Occidental, por encima incluso de la democracia, era el proceso de independencia. Y todos cierran ahora filas no solo en torno a la figura de su sucesor, Gali, sino en torno a esa idea de que nada puede desviar su atención.“Los saharauis mantienen a diario la intifada contra la ocupación, a pesar de las torturas, los malos tratos y las detenciones”, afirma Ahmed Brahim Ettanji, presidente de Equipe Media, una organización con sede en la ciudad de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, que se dedica esencialmente a sacar a la luz vídeos de los abusos de los marroquíes. “Inmovilismo es el que practican los países que apoyan a Marruecos, como Francia y España, que no quieren empujar adelante el proceso de paz para que el pueblo saharaui decida su futuro y ponen por delante de los derechos humanos sus intereses económicos.”

Por las vías diplomáticas

Aunque hayan pasado cuatro décadas sin cambios en la cúpula, Jira Bulahi Bad recuerda que no es la primera vez que se quedan huérfanos de liderazgo y reacciona frente a las acusaciones de no mover ficha. “Muchas veces se emiten juicios sobre qué conviene a los saharauis. El primer líder que perdimos fue Basiri (detenido en 1970 por las autoridades españolas y desaparecido desde entonces). Después El Ouali, que murió en plena guerra en 1976. Ahora lloramos a Abdelaziz. Pero son los saharauis los que deben elegir. Y se elige sobre el supuesto de una generación cualificada. Habrá relevo cuando se vea conveniente. Esta no ha sido una oportunidad perdida ni hay ruptura entre una generación y otra”, apostilla.

La realidad es que hay una fructífera generación de jóvenes saharauis trabajando sobre el terreno e implicados en su causa, pero ninguno ha dado el salto a puestos de mando destacados ni entró en las quinielas para suceder a Abdelaziz, como reconocen las diferentes fuentes consultadas. La vieja guardia, los independentistas que se enfrentaron a España, que batallaron contra los marroquíes y fundaron el Polisario, siguen copando el liderazgo. “La causa saharaui no está pendiente de una persona”, añade Ahmed Brahim Ettanji. “Nosotros, como activistas saharauis en las zonas ocupadas (como se refieren a la zona el Sáhara bajo control de Rabat), vemos en el nuevo presidente ganas y ambición para empujar esa causa por las vías diplomáticas.”

El Secretariado Nacional del Frente Polisario lo integran medio centenar de miembros de los que cuatro son mujeres y 20 provienen de las zonas ocupadas por Marruecos, y cuya identidad se mantiene en el anonimato por razones de seguridad. El núcleo duro de ese Secretariado, el Buró, lo forma una docena de personas que acabó proponiendo a uno de sus miembros, Brahim Gali, como candidato único a la presidencia tras el duelo de 40 días por el fallecimiento de Abdelaziz. No hubo competencia y el congreso extraordinario eligió sin titubear al nuevo presidente y secretario general del Polisario el 9 de julio. Este agosto Abdelaziz hubiera cumplido de facto 40 años llevando las riendas del destino de los saharauis.

Bir Lehlu, la localidad en el desierto donde enterraron a Abdelaziz, acogió el nacimiento del Polisario en 1973

Bir Lehlu, la localidad en medio del desierto donde fue enterrado, es un símbolo porque acogió el nacimiento del Polisario en 1973. La despedida definitiva a su padre sirvió para reunir por vez primera a los siete hijos de Mohamed Abdelaziz, tres mujeres (la mayor de su primera esposa) y cuatro hombres. “Ni siquiera tenemos todos una foto con él”, lamenta Jalil Mohamed, que ha llenado ese vacío juntándolos a todos en un montaje de Photoshop.

Este joven es de los que, sin entrar directamente en política, se siente implicado en la lucha por la causa saharaui, aunque prefiere hablar de militancia antes que de actores políticos. Nació en 1985 en los campamentos de refugiados de Tinduf (en el sur de Argelia), estudió Comunicación Social en La Habana (Cuba) y a su regreso formó parte del equipo en español de la Televisión Saharaui (RASD TV). “De mi padre, en su parte más íntima, guardo nostalgia y orgullo, aunque en realidad no llegamos a conocerlo como padre porque él siempre se consideró padre de todas las generaciones de saharauis. Aunque no es que no nos dedicara tiempo a nosotros como hijos”, aclara.

“Su último audio acabó, como siempre, con las palabras: toda la patria o el martirio”, dice Jalil Mohamed

“El último audio suyo nos lo mandó por WhatsApp los primeros días de mayo y acababa, como siempre, con ‘toda la patria o el martirio’. Era un mensaje que más que a nosotros parecía dirigido a todo el pueblo saharaui. Ahí fui consciente de que eran sus últimos días. Poco después borré ese mensaje”, reconoce Jalil Mohamed. Las personas pasan, la lucha continúa.